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Del Amor y otras Catástrofes

Archivado en Reflexiones • Fecha: 25-09-2005 21:10:31

RelámpagoVida 33, año 8. Nos guste o no, en nuestras vidas se suceden las catástrofes, unas veces catástrofes pequeñas y otras veces Grandes Catástrofes; discontinuidades matemáticas impredecibles, inesperadas e inevitables (en ese orden), momentos después de los cuales nada vuelve a ser como antes.

La razón por la cual ocurre una catástrofe, además, normalmente no es fácil de conocer, permanece oculta u olvidada. La mayor parte de las veces, lo último que nos preguntamos durante una catástrofe es por qué sucedió, lo que más nos preocupa es cómo sobrevivirla... Conocer el por qué nos ayudaría a intentar evitar catástrofes similares en el futuro, pero en esos momentos no nos podemos imaginar que pueda volver a ocurrir.

La Gran Catástrofe que terminó con la vida en el planeta Madre fue, como toda catástrofe, impredecible. Sin embargo los habitantes de este planeta sabíamos que algo no iba bien. Era como si algo estuviese desequilibrado desde hacía algunos cientos de años... Es difícil de explicar, pero había muchas cosas que por lo menos a mí me extrañaban: ¿por qué los océanos parecían querer invadir los continentes a cada poco? ¿eran verdad las leyendas sobre ciudades sumergidas? ¿por qué esas continuas lluvias? ¿por qué los terremotos?... Si es cierto que algo desequilibró el planeta, no consigo recordar qué pudo ser, ni he encontrado referencia alguna en los textos de historia. Quizá me equivoque, pero es como si el tema hubiera sido borrado a propósito de la memoria de la gente.

En aquella época, el planeta Madre tenía por lo menos cuatro continentes habitados, que asomaban de entre los océanos que cubrían la mayor parte del planeta. Actualmente solo uno de estos continentes, Jyna, está habitado... Después de la Gran Catástrofe el planeta Madre nunca volvió a ser lo que era. Pero en realidad el planeta había perdido ya por aquel entonces toda su gloria del pasado y su renombre como cuna de la humanidad. Recuerdo que se respiraba cierto ambiente de decadencia. Quizá era porque la civilización humana se había extendido por media Galaxia y la cantidad de planetas habitables descubiertos, así como la calidad de éstos, dejaron a Madre en situación de inferioridad.

A pesar de estar cubierta por océanos, la superficie de Madre es roca firme y sólida, tanto en los continentes como en los fondos oceánicos. Pero, como el corazón humano, bajo esa apariencia de solidez el planeta Madre esconde una tremenda fragilidad. De hecho es uno de esos planetas en los que la corteza no es más que una capa fina, rígida y quebradiza, que flota sobre materiales semi-sólidos. Los continentes en sí son trozos de corteza que continuamente se quiebran y se vuelven a juntar, como la costra de una herida eterna. Y estos trozos, piezas de un inmenso puzzle esférico, se mueven lentamente, unos respecto de los otros. Cuando dos trozos chocan, se produce un terremoto, y la tierra resuena como una campana.

Este eterno movimiento de los continentes parecía guardar cierto equilibrio desde algunos millones de años atrás. ¿Qué lo desequilibró? Me gustaría averiguar qué fue. Sólo se me ocurre que algo modificó la distribución de peso alrededor del planeta, deformando la corteza y generando tensiones entre sus placas. Y al final ocurrió. Llegó el siguiente terremoto. El Grande. El esperado. Pero trajo consigo lo inesperado: el equilibrio del planeta se vino abajo.

Simplemente, uno de los continentes se hundió. El océano se abrió para tragarse sus campos, sus ciudades, sus habitantes, y luego se cerró sobre él. Esto produjo la ola más gigantesca que ningún planeta ha presenciado hasta la fecha. La ola surcó el océano a velocidades increíbles, devastando todo a su paso, asolando las costas y reflejándose en ellas para regresar, con la misma furia, hacia el lugar de donde venía. Esta ola tardó más de un mes en apaciguarse; continuó propagándose, de este a oeste y de oeste a este, azotando los continentes y desestabilizando todos los ecosistemas, tanto terrestres como marítimos.

Por supuesto, el planeta fue evacuado. A pesar de no haber antecedentes de algo así, se consiguió dar refugio de manera relativamente organizada, en otros planetas cercanos, a los escasos mil millones de habitantes. Pero, inevitablemente, atrás quedaron los que no tenían cápsula, los que no tenían ganas de escapar, o los que sentían que no podían abandonar Madre en un momento así. Intentaron refugiarse lejos de las costas, pero los vientos enloquecieron también. Los huracanes llevaban el océano allí donde las olas no llegaban.

Muchas vidas se perdieron en la Gran Catástrofe, tanto vidas de efímeros como de transmigradores. Una de mis hermanas perdió la vida también. La copia de seguridad de sus enlaces neuronales databa de varios años antes, así que, cuando le contamos que el planeta Madre había sido destruído pero que ella no podía recordar nada, nos miraba con una mezcla única de incredulidad y horror. Se pensaba que era una broma de mal gusto. Para ella la Gran Catástrofe nunca ocurrió, porque no estaba entre sus recuerdos.

Oí una vez que durante los procesos de transmigración realmente se pierden bastantes enlaces neuronales, pero que, como muchos de ellos son redundantes, esto no significa que se pierdan los recuerdos que contienen. Pero quizá esta pérdida deteriore otras estructuras cerebrales no tan conscientes, como las de los sentimientos, como la del amor. Esto explicaría por qué dos personas pueden ser compañeros existenciales inseparables en una vida, prometerse amor hasta el fin de los tiempos, y, sin embargo, convertirse casi en desconocidos tres o cuatro vidas más tarde. Aunque hay excepciones, toda catástrofe termina apaciguándose: no hay mal que dure cien años. De hecho, creo que pasaron menos de diez años antes de que decidiéramos regresar a Madre. Sabíamos que debíamos volver, era nuestra tierra y merecía ser repoblada.

El panorama que nos encontramos no fue nada esperanzador sin embargo. Fangos hediondos cubrían los lugares en los que antes había selvas; los que fueran ríos de agua potable no llevaban más que lodo; el continente que se hundió, llamado hoy en día Nueva Atlantis, había resurgido del océano convertido en una llanura árida de sal; en otro de los continentes, Shara, los vientos habían extendido el desierto de costa a costa y no quedaba vida alguna... Solo en Jyna encontramos un rincón habitable, que había sobrevivido a la Catástrofe quizá gracias a ser el continente más grande o el único orientado de este a oeste y no de norte a sur... Allí fue donde nos establecimos. La repoblación de otros de los continentes habría sido posible, pero ¿para qué?, habiendo tantos planetas habitables a los que ir, no compensa trabajar en rehabilitarlos. Como dije al principio, toda catástrofe provoca que nada vuelve a ser como antes, pero también muchas veces somos nosotros los que no queremos volver a lo anterior.

A pesar de no haber vivido allí todo el tiempo por motivos de trabajo, desde que repoblamos Jyna no me volví a separar del todo del planeta Madre, hasta que mi existencia se vio sacudida por una segunda Gran Catástrofe: me enamoré del sector 6, me enamoré de la agrupación Xáng, me enamoré de la belleza de sus tierras, de sus habitantes en general y de Cloonuwixñ en particular. Y abandoné Madre. Actualmente llevo ya en el sector 6 más de dos vidas. Pero la segunda vez que abandoné Madre no fue tan dolorosa, porque ahora, al menos, sé que regresaré. No sé cuándo será, pero sé que Jyna sigue ahí y que puede volver a ser un hogar para mí, en el futuro. Y esto es algo que daba por perdido después de la (primera) Gran Catástrofe. De entre los poquísimos registros que conservo de esa época, he rescatado un poema que escribí desde el exilio tras tener que evacuar Madre, y que refleja mi pesadumbre. Aquí os lo dejo:

¡Gran Catástrofe!

Llorando vengo del planeta Madre,
donde no queda pájaro que vuele,
ni pez que salte, ni perro que ladre.

Pensar en tal horror tanto me duele,
que por doler me duele hasta el aliento...
¡Mi tierra muerta está, no hay quien la vele!

Que la Galaxia escuche mi lamento:
todo en lo que creía ha enloquecido,
la tierra, luego el mar, y luego el viento.

¿Quién puede retornarme lo perdido?
¿Quién puede hacer mis vidas llevaderas?
¿Quién va a curarme el corazón partido?

Pasarán los milenios y las eras
y seguiré añorando mi planeta,
con sus otoños y sus primaveras.

Anudada a la cola de un cometa,
orbitará mi angustia sin destino,
como perro sin chip, pez sin aleta,

o pájaro sin plumas y sin trino.
¡Regresa, tierra mía, a tu pasado
de rosas, risas, arte, amor y vino!

Te espero aquí, sobre el dolor sentado,
buscando treguas para mi alma en guerra:
yo nunca olvidaré cuanto me has dado,
querida tierra Madre, madre Tierra.

Escrito por Andrómedo
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Referencias (URL para referencias)


Comentarios

  1. Me he quedado así, no sé cómo, después de leer este capítulo. Hay algo en mi memoria, que no acierto a precisar, que me trae retazos de lo que cuentas. Quizá provenga de ahí; quizá anteriormente pasé por ello... No sé. Y luego el poema. No conocía esta faceta tuya, pero a pesar de que es un poema triste, deja un rastro de esperanza. Y aunque te esfuerzas por que parezca recubierto de una envoltura de humor, el poema es tierno.
    Saludos desde Helios

    Menavera — 26-09-2005 11:51:03

  2. Guau, Andro, como siempre me dejas con la boca abierta... Y como siempre, me das cosas en las que pensar! jeje
    después de una sacudida de esas características, el Planeta Madre es seguro?? Porque para que haya catástrofes naturales de esa embergadura significa que el nucleo del planeta, etc., está tocado... Y por lo general, ese planeta o su nucleo será ya inestable, no??
    en fin, q ahora estoy trabajando y estoy un poco out! jeje
    un besito churri :D

    Eska — 26-09-2005 14:30:43

  3. Aunque triste, es un bellísimo relato. Me emocionó hasta las lágrimas, sabes? Es que no puedo dejar de sentirme identificada. Recuerdo aquel terremoto, El Grande. Recuerdo la devastación tras la erupción del Helenasis, al oeste de Shara y recuerdo como si lo estuviese viendo ahora mismo, en mi pantalla personal de CNN (Catástrofes y Noticias Negativas), La Gran Catástrofe...

    Siguen las coincidencias: también extraño la tierra Madre y en mi nuevo sector, me enamore de George Clooney!

    Abrazos astronómicos, para que te alcancen.

    Patomusa

    Patomusa — 26-09-2005 20:55:43

  4. Yo sabía que Bush no solo estaba haciendo líos por la tierra. No señor! No le alcanza!!! Arrasa con planetas madres también. Y deja hijos a la deriva...
    Tristísimo, Andro. Y lo de la memoria de tu hermana... ay, qué terrible. Se sentirá perdida la pobre, claro, tanto cambio, de cuerpo de sector, de planeta. Menos mal que la familia es lo primero.
    El poema, me mató. Acá hay uno que canta algo de corazones partíos también, se ve que el mal de amor es bien universal.
    La nena? Sigue bien? Me le manda saludos de la tía Viguita.
    Cariños desde América del Sur (Bush semi-free)

    Laviga — 27-09-2005 02:20:00

  5. Menavera: Siento haber sacado el tema, ya sé que es triste pero necesitaba hablar de ello. Lo del poema es, digamos, anecdótico. Siendo hombre de ciencia, me ha dado por escribir poemas en muy contadas ocasiones.

    Eska: Parece ser que el núcleo de Madre no se vio afectado. De hecho tras la Gran Catástrofe las cosas han estado relativamente tranquilas en el planeta. Creo que toda la tensión acumulada en la corteza se debió liberar en ese fatídico momento.

    Patomusa: Siento haberte traído malos recuerdos, sin embargo estarás de acuerdo conmigo en que la memoria histórica es importante. Hoy en día hay demasiadas personas que no saben qué es el planeta Madre o que hablan de él como un sitio mitológico que nunca existió.

    Laviga: Tienes razón, para mi hermana fue muy traumático. Aún hoy, no se puede sacar el tema de la Gran Catástrofe cuando ella está presente (no sé si estará leyendo esto). Ni siquiera le gusta que mencionemos el planeta Madre, ella es una de tantas personas que se refieren al planeta por el nombre del único continente habitado, Jyna.

    A todas: Besos y abrazos desde el sector 6.

    Andrómedo — 28-09-2005 12:20:35

  6. Sabes Andro?? lo que cuentas de tu hermana es muy común. Te explico. Resulta que una prima mía tuvo un accidente de autobus cuando era bastante cría, y fue una de las supervivientes gracias a que era la única que estaba despierta. Lo vio absolutamente todo, y fue bastante desagradable, así que nos pensábamos que iba a estar marcada de por vida. Y en parte lo está, pero los psicólogos nos dijeron que era mejor haber visto todo lo que vio y enfrentarse al problema que no los otros 3 niños que sobrevivieron pero que estaban dormidos en el momento del accidente. resulta que para ellos fue la recuperación mucho más traumática porque en sus cabezas el accidente no ocurrió, y de estar con sus amigos en el autobus pasaron a estar en la sala de urgencias. Por suerte ahora ya todos lo han superado, pero para éstos últimos les resultó muchísimo más difícil.

    Eska — 28-09-2005 18:41:39

  7. Acabo de darme cuenta, nos quedamos colgados en las catástrofes pero ni una palabra sobre los amores!
    Para cuando detalles de Cloonuwixny?

    Patomusa — 29-09-2005 17:48:01

  8. jeje Tienes razón Pato, yo tb quería preguntar pero pensé que quizá Andro quería dejarlo para más adelante y hacernos una entrada sooooooooooooooooooooooooolo de ella... jejejeje Yo, aquí, desde mi casa... Dando ideas! ;)

    Eska — 01-10-2005 16:26:07

  9. ¿Un capítulo sólo acerca de Cloonuwixny? No sé si tengo tanto que contar... Pero como no me gusta desatender vuestras peticiones, vamos a hacer una cosa: uniré el tema de Cloonuwixny con la petición que me hizo Eska, hará cosa de 9 años, de que hablara de temas cotidianos. Por cierto Eska, veo que usas el femenino "ella" para referirte a Cloonuwixny, lo cual no es incorrecto porque, como dije hace algún tiempo, los xángianos son hermafroditas, así que se puede decir "él" o "ella" indistintamente. Pero creo que yo suelo usar el masculino, que es más genérico (y Cloonuwixny no tiene caracteres sexuales secundarios de ningún tipo ni suele adoptar roles de género claros).

    Andrómedo — 05-10-2005 12:05:52

  10. Esto se pone muyyyyyyyyyyy interesante.
    Saludos desde Helios,

    Menavera — 06-10-2005 23:03:21

  11. Decir , que retomo el camino a la luz , despues de un largo periodo de angustias en el laboro .
    En la luna Rock , sentimos ése malestar de la tierra para con los rockeros , en nuestro humilde quehacer hormigueril , poco a poco erosionamos la basta riqueza de nuestra luna y aunque formada de compacta piedra sólida , ésta nos la comemos con papas, ya sea de piedra , marmol , o lo que nos pongan por delante, somos el cáncer de ésta bendita luna , ése innecesario afan de poseer todo , teniendolo todo .
    Pienso que nuestra existencia estaba destinada a la observacion y cuidado de éstos paraisos y de las débiles criaturas que la forman , centinelas de la vida .Seres de memoria de facil olvido para lo malo .
    Buuuuuuuuuuuuuuff , me estoy explayando y todos pasamos por lo mismo cada uno en su planeta , al leerte veo las barbaridades cometidas y por cometer , y se me caen los palos del sombrajo , pero..........ya nos queda menos , y nunca mejor dicho con ésta frase hecha, nos queda y les queda a nuestros herederos , que pa la herencia que les vamos a dejar ... pa eso que se queden ande estan , que seguro estarán mejor !!!!!
    Gueno , ya me estoy embalando y es hora de echar el freno ...
    hasta la próxima que debería ser sobre el amor , como dice Patomusa, ahí tambien estaré , para desgracia vuestra.
    Un saludo desde Rock !!!!!!

    flaggel de rock — 08-10-2005 01:07:48

  12. Señor Andro, si vas a dedicar más tiempo a hablarnos de Cloonuwixny te pido que, en justicia, le dediques un monográfico a UmaThurmxny. Espero que no sea xánguiana, tengo conflicto con el término hermafrodita. En mi planeta el ser hermafrodita por excelencia es el caracol y cualquier relación intima con un caracol me produce repelús.

    Mensaje para el Universo todo: ¡Jeremías beato!
    http://jeremiasbeato.blogspot.com/

    Bart — 11-10-2005 09:13:08

  13. ¡Hay las grandes catástrofes! Sacuden a cada uno, a cada planeta y a cada raza pequeñas catástrofes a cada segundo. Pero los verdaderos desastres, las Grandes Catástrofes, ocurren cada cierto tiempo y cuando se desencadenan son imposibles de parar.

    Están las Grandes Catástrofes de los planetas, que como en el caso de Madre, afectan a millares de espíritus, almas y mentes y deja grabada en la memoria de esas gentes la destrucción de su Tierra.

    Las Grandes Catátrofes de las razas son parecidas, en vez de destruir un planeta, la raza entera sufre y muere, rápidamente o muy despacio y lentamente. Esto les paso a los Nweli y a los Geroan.

    Las grandes catástrofes personales son muy diferentes, pues apenas llegan a alcanzar el tejido cósmico de las repercusiones. Pero algunas veces lo hacen, en mi caso la grandísima pérdida que supone el no poder comunicarme con mi raza, implica para la Vía Láctea no saber, hasta dentro de varios siglos o de incluso miles de años, como escapar de su maravillosa galaxia y conquistar otras aún más maravillosas.


    Fantástica reflexión, fantástico poema (genial y que expresa la pena de tu corazón) y maravillosa página.

    Jakeukalane

    http://tuscriaturas.blogia.com

    Jakeukalane (Alberto) — 13-10-2005 23:10:04

  14. Flaggel: De nuevo gracias por tu visita y espero seguirte viendo por aquí a menudo :)

    Bart: Deberías conocer a algún caracol del planeta Gipp. Hacen maravillas.

    Jakeukalane: Entiendo tu pesar, espero que puedas contactar con tus congéneres de algún modo (no sé de qué modo, y me encantaría saberlo), pero mientras tanto sé bienvenido a esta Galaxia, en la que hay lugar para todos (sí, hasta para un Maauyoyq de tres metros).

    Saludos desde el sector 6.

    Andrómedo — 17-10-2005 13:22:28


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