Vida 33, años 15–24. Diez años sin escribir mis historias. ¿Qué me ha pasado? ¿Por qué dejé de escribir? ¿Qué será de todas esas vivencias que no han quedado registradas, cuando empiecen a escurrirse entre los flecos de mi mala memoria? Tengo que hacer algo para salvar algunos de esos recuerdos, y creo saber cómo.
Después de tantas vidas de existencia, todavía me cuesta trabajo comprenderme a mí mismo a veces. ¿Por qué no he sido capaz de escribir mis memorias por diez largos años? Se me ocurren bastantes posibles razones... que en realidad no son más que vulgares excusas. Pero es cierto que estos años no han sido precisamente tranquilos. Me han coincidido varios viajes importantes, ¡incluído uno intersectorial ni más ni menos que al planeta Madre! También he tenido grandes problemas con mi árbol de rutas de la RIS, sin el cual ni siquiera puedo acceder al nodo que utilizo para publicar estos textos. Quizá debería sentirme afortunado porque he sido capaz de reconstruir el árbol de rutas en las dos ocasiones en las que lo daba ya por perdido... Por si fuera poco, la interfaz personal transportable que uso habitualmente para acceder a la RIS empezó a fallar y finalmente se desconfiguró de raíz. La reparación fue bastante costosa. El sistema tenía garantía de por vida, pero como lo adquirí hace casi dos vidas, la garantía había caducado. Demasiados contratiempos. Y parece que, el resto del tiempo, durante los únicos momentos tranquilos de estos últimos años, me he sentido atrapado en mis rutinas mensuales, en mis actividades monótonas, en mi trabajo, con sus largos trayectos de ida y vuelta en compañía de minburianos, ¡aaarghhh!
Pero, como decía, todo esto suena a mala excusa. Incluso con una interfaz desconfigurada y en mitad de los preparativos para un viaje o una conferencia, siempre hay maneras de acceder a la RIS mediante una interfaz prestada, o una de uso público... siempre que se tenga interés, claro. Y, en el peor de los casos, siempre se pueden redactar los textos usando algún otro medio y dejarlos en el sistema de almacenaje temporal hasta que puedan ser publicados... Todos los contratiempos con los que me he encontrado no son excusa suficiente para diez años de silencio.
Y sí, mi desidia tiene una razón más profunda; un problema con el que tarde o temprano me tengo que enfrentar. No es la primera vez que sufro una pequeña crisis como ésta, pero ¿quién sabe?, quizá si reflexiono sobre el tema podría ser la última. Como ya muchos os estaréis imaginando, se trata de la crisis de los treinta-y-tantos. Me pasa todas las vidas, no lo puedo evitar. Ya sabéis cómo empieza todo: cuando el cuerpo se madura más de treinta años empiezan a aparecer esos ligerísimos síntomas de degradación... esas primeras canas en la barba, esas bolsitas bajo los ojos, ese leve crujir de una rodilla o de la espalda, esa pequeña falta de energía... señales sutiles pero irreversibles de que la juventud se va quedando atrás, y que nos hacen tomar consciencia de que no volveremos a disfrutar de la flor de la vida hasta después de la siguiente transmigración. Aunque sé que es parte del ciclo, no puedo evitar deprimirme un poco siempre que mi cuerpo entra en la treintena, alrededor del año 15 de cada vida...
Pero también, como cada vida, finalmente he superado mi pequeña crisis. "No hay mal que cien años dure", que se suele decir. Ahora mismo siento que mi cuerpo tiene la maduración perfecta, y estoy bien orgulloso de él. Espero recordar la lección la próxima vez. ![]()
Ahora sólo me queda decidir cómo salvar del olvido algunas de las memorias de estos últimos años. Me es imposible resumirlo todo en este momento, pero no puedo permitir que algunas de mis vivencias se queden sin ser escritas. Me gustaría haber escrito, por ejemplo, sobre la inquietante visita inesperada que recibí hace casi diez años. O sobre aquel memorable viaje al planeta Madre, con sus frustrantes escalas en la agrupación Oryx. O sobre lo que me contaron unos científicos leónidos. O sobre el cargamento de enigmáticas yerbas que un compañero me trajo de la agrupación Furnarius. O sobre mis odiseas buscando una segunda residencia por todo el centro del cúmulo Grung... Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. (Vale, de acuerdo, creo que estoy dramatizando demasiado, pero es que mis memorias son muy importantes para mí.)
Pero creo haber encontrado la solución a mis cavilaciones: He visto en otros nodos de la RIS cómo algunas personas responden a la pregunta "¿qué estaba haciendo yo diez años atrás?" y me ha parecido buena idea. Así que durante los próximos años intentaré escribir acerca de lo que me pasó justo diez años antes, además de acerca de los eventos del año en sí (especialmente si éstos son menos interesantes). Así que, advertidos quedáis, que no os extrañe si empiezo a mezclar mi año 25 con mi año 15, o mi año 30 con mi año 20.
El año que viene, más.
Menavera — 29-05-2006 23:40:13
Andrómedo — 30-05-2006 14:13:08
alicant4ever — 30-05-2006 16:26:38
Gusgo — 30-05-2006 22:08:20
Andrómedo — 04-06-2006 16:49:36
Lechuga Carnívora — 05-06-2006 15:25:13
Andrómedo — 08-06-2006 05:02:52
Laviga — 10-06-2006 19:45:11
RAZORBACK — 14-06-2006 04:16:27
Bart — 14-06-2006 14:22:09
Jakeukalane (Alberto) — 15-06-2006 21:44:18
Andrómedo — 19-06-2006 11:42:53

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