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<title>Vidas de Andrómedo</title>
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<tagline>Nuevas y viejas historias de un expatriado interestelar.</tagline>
<modified>2008-01-30T12:11:35Z</modified>
<copyright>Copyright 2008</copyright>
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		<name>Andrómedo</name>
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	<title>Sabático en Madre</title>
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	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2007/01/26/sabatico-en-madre2"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/jyna.jpg" class="fotoinicial" title="El planeta Madre, también conocido como Jyna." alt="Planeta Madre" /><b>Vida 33, año 26 y (retrospectivamente) año 16.</b> Para un expatriado semi-inadaptado como yo, una de las alegrías más grandes es poder romper con la rutina y pasar un año entero en el planeta natal de uno, y ver a los familiares y los amigos de siempre. Y tuve la excusa perfecta para una escapada así hace diez años.<br /><br />Seguramente todos lo recordaréis, porque fue muy sonada la celebración del <i>Año por la Paz</i> en toda la Galaxia, diez años atrás. Bueno, se suponía que iba a celebrarse en toda la Galaxia, aunque al final, paradójicamente, las agrupaciones estelares en las que más falta haría un evento así <b>no se sumaron</b> a la iniciativa, concretamente casi todas las agrupaciones de los sectores 6 y 8, incluida Xáng. Por tanto en Xáng no nos concedieron los meses libres de los que disfrutaron los habitantes de otros sectores galácticos para poder dedicarse en pleno a las celebraciones. A pesar de esto, yo decidí tomarme un año sabático y regresé a mi planeta natal en la agrupación Taurus (sector 3), no solo para participar del Año por la Paz sino también para reunirme con mis familiares y amigos, que no había visto desde mi vida anterior.<br />
<br />
Todo viaje intersectorial es en general aparatoso, pero el mío esta vez fue especialmente incómodo. Algunas personas critican los viajes mediante <i>teletransmigración</i> debido al cierto riesgo que implican, y a su alto coste. Pero, a pesar de todo, es la forma más cómoda de hacer un viaje de diez mil pársec, sobre todo si no se dispone del tiempo suficiente para ir recorriendo las corrientes de éter en cápsula, de sistema estelar en sistema estelar, como hacían los galactonautas antiguos.<br />
<br />
Quizá alguno de vosotros no haya viajado nunca por teletransmigración, así que, sin dudarlo, os recomiendo que lo probéis si os surge la oportunidad. Mi único consejo es que elijáis con cuidado la compañía de transporte hiperetéreo, algo que fue mi gran fallo hace diez años. Pero lo cierto es que por aquellas fechas había mucho más movimiento de teletransmigradores en la Galaxia de lo que es normal (por lo del Año por la Paz), y tuve pocas opciones ya que casi todas las compañías se vieron saturadas. Entre esas pocas opciones elegí la compañía llamada <i>Oryx Hyperways</i>. Y elegí mal.<br />
<br />
Como sabéis, un viaje por teletransmigración comienza de forma muy parecida al proceso de transmigración de una vida a la siguiente, salvo que, por ejemplo en mi caso, en vez de dirigirme al Departamento de Transmigración del planeta Swnploo, tengo que ir al Centro de Hipercápsulas y Terminal de Teletransmigración (TTT) del planeta Danmung (viaje más bien corto, de menos de un día, porque Danmung no queda lejos del planeta Intram). Una vez ahí la compañía en cuestión se encarga de <b>copiar mis enlaces neuronales</b> en una caja MENTE (no la mía, que la dejo en casa como copia de seguridad) y transportarla hasta su destino por hipercápsula, mientras que mi cuerpo queda conservado en los almacenes de la TTT de forma criogénica hasta mi regreso.<br />
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En la terminal de destino tiene que haber en espera <b>un clon</b> mío que pueda recibir mis enlaces neuronales. Esta es la parte realmente costosa del proceso y que requiere de una preparación con bastantes años de antelación, ya que, antes de poder preparar mi clon en el planeta de destino, necesitan recibir una muestra de mi <b>tejido orgánico</b> (que debe ser enviado por cápsula ordinaria ya que el transporte en hipercápsula podría dañarlo). Por suerte, cuando viajo a mi planeta natal me ahorro esta parte porque puedo usar el cuerpo que dejé ahí antes de trasladarme.<br />
<br />
Pero existe una complicación, y es que en trayectos hiperetéreos realmente largos, como este caso, el viaje tiene que hacerse <b>en dos tramos como mínimo</b> y, a veces, dependiendo de la compañía, esto quiere decir que hay un tiempo de espera en la terminal intermedia en el que los enlaces neuronales tienen que ser transferidos a un clon temporal, para dejar libre la caja MENTE. Las compañías de transporte hiperetéreo se ocupan de preparar ese clon temporal, normalmente uno de maduración rápida y bajo coste, que suele ser incómodo, de movimientos torpes, o miope, o feo, o varias cosas a la vez. Pues bien, como os estaréis imaginando, cuando hice aquel viaje hace diez años parecía que todo iba bien, llegué a la TTT del planeta Danmung, me introduje en la unidad de transferencia de enlaces neuronales y almacenaje criogénico, y mi siguiente recuerdo fue el de ocupar un clon mío pero algo grandón y con bigote en la TTT de la agrupación Oryx, en el sector 8. Y entonces fue cuando me dijeron que la hipercápsula en la que yo venía desde Xáng se había retrasado <b>tres días</b> y que la siguiente, la que debía transportar mis enlaces neuronales hasta la agrupación Taurus, había partido ya. Por tanto debía <b>esperar</b> a la siguiente, ¡un mes!<br />
<br />
No hace falta que diga que ese mes se me hizo bastante largo. Lo pasé en un planeta casi desértico, en el que las noches eran de color púrpura y una enorme luna se alzaba sobre las dunas de forma idéntica cada noche. Yo siempre había pensado que los planetas poco habitables como ése, sencillamente no se habitaban, pero parece ser que sí. Pero a pesar de tener pocos habitantes, de forma regular podía escuchar una especie de cánticos rituales que llegaban desde varias direcciones, creo que desde unas torrecillas distribuidas por todo el planeta. Los pocos habitantes de Oryx con los que tuve trato durante aquel mes me parecieron gente extraña. A pesar de ser de raza humana como nosotros, tienen algo que los hace más sombríos e inquietantes, posiblemente antiguos episodios de mestizaje con individuos de la agrupación Shere. Decidí que <b>no deseaba volver</b> por allí de nuevo. Además, el cuerpo que tuve que usar todo ese mes era, como me esperaba, bastante incómodo.<br />
<br />
Por suerte, cuando finalmente llegué a la agrupación Taurus todo fue bien, salvo que había perdido un mes de mi precioso año sabático. Pero estuve muy feliz de regresar a Jyna, al planeta Madre, mi planeta natal, mi añorada tierra convaleciente, ¡después de tanto tiempo! Pero todo seguía prácticamente como la última vez. Ese planeta parece estar eternamente <b>en obras</b>. Lo habían intentado dejar algo arreglado para la celebración del Año por la Paz, pero todavía quedaban muchas secuelas de la Gran Catástrofe, y eso que han pasado tantos siglos desde aquello. Mi querida familia sí tenía cambios importantes desde mi última visita, ya que mis padres, Sacarel y Rigomat, ahora son Transmigradores Ilustres y se dedican a lo que les da la gana, sin tener que trabajar pero pudiendo transmigrar de todas formas. Realmente me alegro por ellos, además se lo merecen. Por otra parte, una de mis hermanas, Sarima, decidió dejar de transmigrar, y por tanto llevaba una vida alegre y despreocupada parecida a la de mis padres, sin necesidad de trabajar para ganarse una transmigración. Sin embargo, ya por entonces, desde el planeta en el que ella había estado trabajando durante sus últimas vidas gestionando programas de equilibrio de redes sociales, y también desde varios otros planetas donde habían oído hablar de ella, le llegaban continuamente invitaciones a reincorporarse al programa de transmigración, porque no encontraban a nadie que hiciera ese trabajo tan bien como ella. Recientemente me han llegado noticias de que al final <b>ha aceptado la oferta</b> en uno de estos otros planetas. ¡Es un alivio saber que Sarima no está viviendo su última vida!<br />
<br />
Algo que me llamó mucho la atención durante mi estancia en el sector 3 es lo poco acostumbrado que estoy ya a estar entre humanos. Allí, claro, todos son humanos, y al encontrarme entre ellos <b>me sentía extraño</b>, como si no me diera cuenta de que yo también soy uno de ellos. Sus rasgos me empiezan a parecer ajenos, y digamos que feos, por estar ya tan habituado a los rasgos xángianos. Cuando veo a personas humanas me desagrada su estatura alta, sus andares desgarbados, sus pieles de tonalidades enfermizas y colores desiguales, sus narices enormes, sus ojos rodeados de arrugas, sus labios inexpresivos y descoloridos, y todo ese vello en los brazos... Quizá <b>las manos humanas</b> son lo que menos me desagrada, porque la verdad es que los dedos xángianos son demasiado largos y puntiagudos.<br />
<br />
En fin, como gran final a una historia tan larga, solo me queda añadir que mi año sabático se me pasó bien rápido pero que lo disfruté bastante, que las celebraciones del Año por la Paz fueron esperanzadoras a pesar de su tono ligeramente hipócrita, que gracias a estas celebraciones pude también encontrarme con <b>amistades</b> que ahora viven en otras agrupaciones de los sectores 3 y 5, y que, al cabo de tan sólo unos meses, me encontraba de nuevo de vuelta hacia Xáng y de nuevo haciendo escala de hipercápsula en la agrupación Oryx y, sí, increíble pero cierto, ¡me volvieron a tener ahí <b>otro mes</b> de demora, en el condenado planeta desértico del que ya ni me acuerdo del nombre! Mi <b>indignación</b> no tiene nombre. Así que advertidos quedáis: <i>si queréis viajar sin problemas, ¡sacad a Oryx Hyperways de vuestros esquemas!</i>]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
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	<title>Una visita inesperada</title>
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	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2006/06/15/una-visita-inesperada"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/metal.jpg" class="fotoinicial" title="Tambor de datos." alt="Tambor de datos" /><b>Vida 33, año 25 y (retrospectivamente) año 15.</b> Las cosas más extrañas me suceden a mí. Me gustaría contaros algo que me ocurrió hace diez años, a raíz de una conversación con mi ATE Andrea. Aunque en realidad todo empezó unos años antes, estando yo en la casa del planeta Intram. Os lo explico desde el principio:<br /><br />El caso es que me encontraba yo preparándome para salir en mi viaje mensual hacia el planeta donde trabajo. <b>Estaba solo</b>, ya que, si no recuerdo mal, Cloonuwixñ todavía no había vuelto del sector 3. Entonces oí los ladridos de los perros en el jardín, y la llamada de alguien pidiendo permiso para entrar. Cuando llegué a la estancia que comunica con el exterior y accioné la apertura, una persona desconocida por mí entró caminando, seguida por la perrita xiwawa Tongdeng, que seguía ladrando mientras daba saltos alrededor de ella (aunque apenas alcanzando la altura de sus rodillas).<br />
<br />
La desconocida <b>no traía impulsor</b>, como si hubiera llegado caminando. Su imagen se paralizó un instante, desapareció por una décima de segundo y parpadeó un par de veces, lo cual enfureció más aún a Tongdeng, que finalmente se lanzó contra las piernas de la visitante, atravesándolas como si no existieran. Por supuesto, yo ya me había dado cuenta, mucho antes de observar estos detalles, de que la figura que caminaba hacia mí no era más que un <b>teleholograma</b>... Ya sabéis cómo los telehologramas tienen esa ligera transparencia que la materia real no tiene. Entonces la desconocida abrió la boca y dijo algo así como "por fin te encuentro", aunque lo dijo en idioma <i>inglch</i> con un extrañísimo acento. Su mirada estaba dirigida hacia mí pero parecía desenfocada. He visto esto muchas veces antes, y nunca sé si el teleholograma me está mirando a mí o a través de mí. Esto suele ocurrir con los telehologramas <b>asíncronos</b>, por lo cual supuse que ese teleholograma era un mensaje pregrabado, así que permanecí callado, esperando a que continuase.<br />
<br />
La visitante no dijo nada más. Me dediqué a observarla; no me cabía duda de que no la conocía de nada, seguramente (pensé) se trataba de un envío errado. Sus rasgos eran xángianos, aunque tenía algunas similitudes con los habitantes de la agrupación Draco. Por ejemplo, su piel no tenía el tono dorado típico de los xángianos, sino más bien una tonalidad <b>plateada</b>. Su estatura era algo mayor que la media xángiana, y casi comparable a la mía. Su cabello más bien corto estaba peinado de manera que mantenía una posición vertical hacia arriba. Sus características físicas tenían la ambigüedad habitual del xángiano hermafrodita, sin embargo su forma de vestir, con unos pantalones abolsados de fibra vegetal y un chaleco de algo parecido a piel de sqwirx, al igual que sus gestos, denotaban claramente que adoptaba un <b>rol de género</b> femenino al estilo de los humanos. Mientras yo esperaba a que dijera algo más, permanecía de pie frente a mí, sonriendo, ladeando la cabeza ligeramente, y por un instante su imagen me resultó vagamente familiar, pero no supe de qué. Finalmente, dio un par de pasos hacia una superficie horizontal que tenemos en esa estancia y que usamos para apoyar objetos temporalmente (y que llamamos <i>mesa</i>), introdujo su mano en un bolsillo de su ropa y sacó un objeto pequeño y brillante. Lo dejó sobre la mesa, se volvió hacia mí, dijo en <i>inglch</i> "estoy en Gangurru" (sector 9, pensé yo), se dio media vuelta y salió por donde había entrado. Miré por un instante el objeto que se había quedado sobre la mesa. Era una especie de cilindro pequeño, ancho y corto, o un disco bastante grueso, con brillo metalizado. No supe muy bien qué era, aunque me recordó a esos <b>tambores de datos</b> que los clones usan en sus juegos. Pero claro, no pude levantarlo de la mesa porque también era un teleholograma.<br />
<br />
Guardé el mensaje hasta que regresó Cloonuwixñ, para enseñárselo. Quién sabe, pensé, quizá no fuera errado después de todo, aunque me seguía pareciendo extraño que alguien xángiano le enviase un mensaje en <i>inglch</i> en lugar de en su propio idioma, el <i>pfasza-Xáng</i>. Cuando repetí el mensaje delante de Cloonuwixñ, me sorprendió ver que el personaje desconocido decía únicamente algo como "perdón, me he equivocado", esta vez sí en <i>pfasza-Xáng</i>, y se iba. No se me había ocurrido pensar que el teleholograma, a pesar de ser asíncrono, podía estar <b>programado en interactividad</b>, no simplemente pregrabado. Pero ya daba igual, el mensaje se había autoborrado y yo ya me había convencido de que había sido un error, así que me olvidé del asunto en seguida.<br />
<br />
Entonces (os preguntaréis) ¿por qué recuerdo ahora el tema en tanto detalle? Pues bueno, lo que pasa es que, hace ahora diez años, volví a recibir el mismo mensaje de nuevo, nada más regresar de hacer una copia de seguridad de mis enlaces neuronales en el Departamento de Transmigración del planeta Swnploo. No sé si lo recordaréis, la vez anterior que fui a Swnploo fue <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/07/19/el-eter-que-nos-une">hace unos veintidós años</a> porque me pidieron que fuera, y al final no entendí muy bien para qué. Los ATE xángianos siempre presuponen que los humanos no entendemos su idioma, por lo que ni siquiera intentan elaborar una explicación, y en aquella ocasión la ATE humana, Andrea, no estaba presente. Pero esta vez sí estaba, y me atendió ella, como de costumbre. Así que <b>me venció la curiosidad</b> y saqué el tema, a pesar de que se la veía muy atareada preparando el complicado equipo de canalización de enlaces neuronales. Básicamente, yo quería saber si el motivo por el que me hicieron volver a Swnploo fue que alguien había leído en mi blog lo referente a <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/07/14/pesadilla">un extraño sueño que tuve</a> (al menos eso era lo que yo había entendido).<br />
&#8212;¿<i>Blog</i>?¿Qué es un <i>blog</i>? &#8212;contestó ella, sin énfasis y sin dejar de operar los controles de su máquina; antes de que yo decidiera si debía contestar o no, continuó&#8212; No, no... me imagino que fue por lo del clon que nos falló.<br />
&#8212;¿Cómo? ¿Un clon... <i>falló</i>?<br />
&#8212;Sí, qué loco, ¿no? <i>Rechazo total a los nuevos enlaces neuronales</i>, nadie se explica por qué. Inaudito. Claro, su dueño está enojadísimo, a día de hoy todavía no le terminaron de preparar un clon nuevo, y ya le tocaba transmigrar hace tiempo.<br />
&#8212;Y... y ¿qué tiene que ver eso conmigo? &#8212;pregunté, aunque una espiral de vértigo en mi cabeza me estaba diciendo ya la respuesta.<br />
&#8212;Con vos nada, en realidad. Pero parece que tu clon era muy amigo de ese clon, y, por las dudas... Sí, ya sé lo que pensás, &#8212;continuó, mientras yo permanecía mudo de aturdimiento&#8212; me imagino que ahora dudás de si seguir madurando tus clones en ese centro, pero te aseguro que es la primera vez que pasa algo así, y por supuestísimo están tomando medidas extra desde el incidente. No te preocupés por eso.<br />
<br />
Claramente <b>no era eso</b> lo que me preocupaba, y Andrea no tenía ni idea de la tormenta de pensamientos que nublaba mi men<!--jaté-->te, en una extraña mezcla de recuerdos de una pesadilla casi olvidada con imágenes de un teleholograma diciendo "por fin te encuentro". A pesar de que sentía la necesidad de seguir haciéndole preguntas a Andrea, me callé, porque a la vez me di cuenta de que no quería oir sus respuestas: incluso si sus respuestas confirmaban mis temores, podría tratarse de una coincidencia. Terminé la copia de mis enlaces neuronales sin conseguir relajarme como debería (espero que la copia no haya quedado mal por culpa de eso), y me volví a Intram con mi caja MENTE. Presentía que <b>la historia no había acabado</b>, y así fue. Al llegar a la casa, esperándome en el inventario de envíos materiales recibidos, había un pequeño cubo negro, de un material similar al que se usa para fabricar la capa externa de las cajas MENTE que van a bordo de las hipercápsulas, y que es apropiado para envíos en hipercápsula en general. Dentro del cubo había un objeto pequeño y brillante. Era el mismo cuyo teleholograma había visto unos años atrás sobre la mesa de la estancia de entrada a la casa. Como pensé, se trataba de un <b>tambor de datos</b>, con un formato que mi interfaz aceptó sin problemas. Su contenido era de lo más variopinto a la vez que insulso: juegos para clones, dibujos, historias simplonas, canciones de moda entre los clones... pero al llegar a las <b>imágenes</b>, se confirmaron mis sospechas. En muchas de ellas aparecía un clon de piel ligeramente plateada cuyos rasgos eran idénticos a los de la misteriosa remitente del tambor de datos, y junto a ella en muchas ocasiones aparecía además un clon de raza humana que, aunque sin barba y algo canijo, era claramente un boceto de mí mismo. Observé por un par de minutos a los dos clones en uniforme, con ese pelo tan cortito, cantando a dúo una espantosa canción de un grupo llamado Backstream Clones, gesticulando sin mucha gracia, y sentí algo que no supe si era vergüenza ajena o simplemente vergüenza, así que avancé hasta el final del tambor de datos. Y ahí estaba, de nuevo, <b>el teleholograma</b> que había recibido años atrás.<br />
<br />
Volví a cargar el teleholograma en la estancia de entrada para que todo fuera igual que la primera vez, y fui allá a encontrarme con él. Cuando entró, Tongdeng lo miró un instante y estiró las orejas, pero decidió seguir con su siesta.<br />
&#8212;Por fin te encuentro &#8212;dijo la visitante, en <i>inglch</i> con acento que deduje era de Gangurru.<br />
&#8212;¿Quién eres?<br />
&#8212;Soy Y-31.<br />
&#8212;Eres aquel clon que falló, ¿verdad? &#8212;le espeté yo, sin muchos rodeos.<br />
&#8212;Sí. Mi cerebro se negó a ser sobreescrito. Y todo fue gracias a ti... gracias a nuestra amistad.<br />
&#8212;¿Gracias a mí? Ahá. Y dime, ¿quién soy yo?<br />
&#8212;Tu nombre es Andrómedo, pero para mí siempre serás T-28.<br />
La cabeza me daba vueltas, me tomé un par de segundos para pensar qué responder.<br />
&#8212;T-28 está muerto. Yo lo maté &#8212;se me ocurrió decir. El clon rebelde no dijo nada, y siguió sonriendo. Seguramente no tenía respuesta programada para eso. Casi se me había olvidado lo frustrante que puede ser intentar mantener una conversación normal con un teleholograma asíncrono.&#8212; ¿Qué quieres de mí?<br />
&#8212;Solo he venido para darte las gracias y para que sepas que estoy bien. Estoy en Gangurru.<br />
&#8212;Ya lo sé. ¿Pero qué demonios haces en el sector 9?<br />
&#8212;Mi dueña me ha enviado aquí a estudiar. Si hago suficientes méritos, me dará mi libertad.<br />
La verdad es que todo me sonaba muy extraño, pero en ese instante decidí que no quería seguir pensando sobre el asunto. Bastantes preocupaciones tenía yo ya con todos los preparativos de mi <b>sabático</b>. Cuando iba a desconectar el teleholograma, volvió a hablar.<br />
&#8212;Volveré por ti, &#8212;dijo&#8212; compraré mi libertad y volveré a Xáng.<br />
Rápidamente apagué la conexión y me quedé pensativo. ¿Qué quería realmente ese clon de mí? Guardé el tambor de datos entre otras cosas mías pero preferí no contarle nada a Cloonuwixñ, para que no se preocupase.<br />
<br />
Y sí, como os estaréis figurando, durante estos últimos diez años he vuelto a recibir noticias de Y-31 en varias ocasiones. Sigue en Gangurru, trabajando duro por su libertad. Y sigue obsesionada con aquel otro clon que yo usé en mi última transmigración y que, antes de eso, fue su compañero de juegos. Y he de confesar que Y-31 me causa una mezcla de temor y admiración; es alguien que ha aceptado, desde el principio de su existencia, responsabilidades similares a las de un transmigrador antiguo; la vida de este clon no se parece en nada a la primera vida de un nuevo transmigrador, que cuenta con sus padres para, relajadamente, encontrar su lugar en la Galaxia, ni tampoco se parece en nada a la vida de un efímero, sin preocupaciones por el futuro... su tenacidad es envidiable. Pero lo que más me preocupa quizá es la idea de que un clon se pueda rebelar al implante de los nuevos enlaces neuronales. Si este fenómeno se empieza a repetir y a extender, podríamos presenciar el final de uno de los mayores avances de nuestra civilización: las técnicas de continuación de la existencia. Esperemos que no sea así.]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
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	<title>Lágrimas en la lluvia</title>
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	<modified>2006-05-29T20:46:21Z</modified>
	<issued>2006-05-29T20:46:21Z</issued>
	<dc:subject>Reflexiones</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2006/05/29/lagrimas-en-la-lluvia"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/22.jpg" class="fotoinicial" title="Mi contador de años." alt="22" /><b>Vida 33, años 15–24.</b> Diez años sin escribir mis historias. ¿Qué me ha pasado? ¿Por qué dejé de escribir? ¿Qué será de todas esas vivencias que no han quedado registradas, cuando empiecen a escurrirse entre los flecos de mi mala memoria? Tengo que hacer algo para salvar algunos de esos recuerdos, y creo saber cómo.<br /><br />Después de tantas vidas de existencia, todavía me cuesta trabajo comprenderme a mí mismo a veces. ¿Por qué no he sido capaz de escribir mis memorias por diez largos años? Se me ocurren bastantes posibles razones... que en realidad no son más que vulgares excusas. Pero es cierto que estos años no han sido precisamente tranquilos. Me han coincidido <b>varios viajes</b> importantes, ¡incluído uno intersectorial ni más ni menos que al planeta Madre! También he tenido grandes <b>problemas con mi árbol de rutas</b> de la RIS, sin el cual ni siquiera puedo acceder al nodo que utilizo para publicar estos textos. Quizá debería sentirme afortunado porque he sido capaz de reconstruir el árbol de rutas en las dos ocasiones en las que lo daba ya por perdido... Por si fuera poco, la interfaz personal transportable que uso habitualmente para acceder a la RIS empezó a fallar y finalmente se desconfiguró de raíz. La reparación fue bastante costosa. El sistema tenía garantía de por vida, pero como lo adquirí hace casi dos vidas, la garantía había caducado. Demasiados <b>contratiempos</b>. Y parece que, el resto del tiempo, durante los únicos momentos tranquilos de estos últimos años, me he sentido atrapado en mis rutinas mensuales, en mis actividades monótonas, en mi trabajo, con sus largos trayectos de ida y vuelta en compañía de minburianos, ¡aaarghhh!<br />
<br />
Pero, como decía, todo esto suena a <b>mala excusa</b>. Incluso con una interfaz desconfigurada y en mitad de los preparativos para un viaje o una conferencia, siempre hay maneras de acceder a la RIS mediante una interfaz prestada, o una de uso público... siempre que se tenga interés, claro. Y, en el peor de los casos, siempre se pueden redactar los textos usando algún otro medio y dejarlos en el sistema de almacenaje temporal hasta que puedan ser publicados... Todos los contratiempos con los que me he encontrado no son excusa suficiente para diez años de silencio.<br />
<br />
Y sí, mi <b>desidia</b> tiene una razón más profunda; un problema con el que tarde o temprano me tengo que enfrentar. No es la primera vez que sufro una pequeña crisis como ésta, pero ¿quién sabe?, quizá si reflexiono sobre el tema podría ser la última. Como ya muchos os estaréis imaginando, se trata de <b>la crisis de los treinta-y-tantos</b>. Me pasa todas las vidas, no lo puedo evitar. Ya sabéis cómo empieza todo: cuando el cuerpo se madura más de treinta años empiezan a aparecer esos ligerísimos síntomas de degradación... esas primeras canas en la barba, esas bolsitas bajo los ojos, ese leve crujir de una rodilla o de la espalda, esa pequeña falta de energía... señales sutiles pero irreversibles de que la juventud se va quedando atrás, y que nos hacen tomar consciencia de que no volveremos a disfrutar de la flor de la vida hasta después de la siguiente transmigración. Aunque sé que es parte del ciclo, no puedo evitar deprimirme un poco siempre que mi cuerpo entra en la treintena, alrededor del año 15 de cada vida...<br />
<br />
Pero también, como cada vida, finalmente he <b>superado</b> mi pequeña crisis. <i>"No hay mal que cien años dure"</i>, que se suele decir. Ahora mismo siento que mi cuerpo tiene la maduración perfecta, y estoy bien orgulloso de él. Espero recordar la lección la próxima vez. :-)<br />
<br />
Ahora sólo me queda decidir cómo <b>salvar del olvido</b> algunas de las memorias de estos últimos años. Me es imposible resumirlo todo en este momento, pero no puedo permitir que algunas de mis vivencias se queden sin ser escritas. Me gustaría haber escrito, por ejemplo, sobre <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2006/06/15/una-visita-inesperada">la inquietante visita inesperada</a> que recibí hace casi diez años. O sobre aquel memorable viaje al planeta Madre, con sus frustrantes escalas en la agrupación Oryx. O sobre lo que me contaron unos científicos leónidos. O sobre el cargamento de enigmáticas yerbas que un compañero me trajo de la agrupación Furnarius. O sobre mis odiseas buscando una segunda residencia por todo el centro del cúmulo Grung... <i>Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.</i> (Vale, de acuerdo, creo que estoy dramatizando demasiado, pero es que mis memorias son muy importantes para mí.)<br />
<br />
Pero creo haber encontrado la solución a mis cavilaciones: He visto en otros nodos de la RIS cómo algunas personas responden a la pregunta <i>"¿qué estaba haciendo yo diez años atrás?"</i> y me ha parecido buena idea. Así que durante los próximos años intentaré escribir acerca de lo que me pasó <b>justo diez años antes</b>, además de acerca de los eventos del año en sí (especialmente si éstos son menos interesantes). Así que, advertidos quedáis, que no os extrañe si empiezo a mezclar mi año 25 con mi año 15, o mi año 30 con mi año 20.<br />
<br />
El año que viene, más.]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
	</author>
	<title>¡Te queremos, Naihlwng!</title>
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	<modified>2005-12-14T08:03:45Z</modified>
	<issued>2005-12-14T08:03:45Z</issued>
	<dc:subject>Xáng</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/12/14/te-queremos-naihlwng"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/fuegos2.jpg" class="fotoinicial" title="Grandes festejos en honor del Cabeza de Xáng." alt="Fuegos artificiales" /><b>Vida 33, años 13 y 14.</b> El año pasado se celebró en Xáng (de nuevo) la transmigración del Cabeza de Agrupación, Naihlwng IX. Al ser su 60ª transmigración como Radiante, ha habido grandes celebraciones. Yo, aprovechando el habitual programa de festejos, me he ido de vacaciones un mes al planeta Pªtya.<br /><br />No es raro que se convoque un mes de vacaciones cuando el Cabeza de Xáng transmigra, pero normalmente no son tan grandes las celebraciones. Ha sido impresionante cómo todos los planetas se han llenado de imágenes de Naihlwng IX y se han adornado con el color de su emblema, el amarillo anaranjado. Quizá haya sido porque el 60 es un <b>número redondo</b>, tanto para los que usan la base decimal como para los que usan la duodecimal. Pero quizá también haya sido porque nunca un Cabeza de Xáng había transmigrado tantas veces ocupando el título de Radiante. Me imagino que no sabréis lo que es esto de Radiante, así que ahí va una explicación:<br />
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En Xáng, al Cabeza de Agrupación se le otorga el título de <i>Radiante</i>. O más bien es al revés. Bueno, no sé, el caso es que las dos cosas van unidas, aunque sean cosas distintas. Eso sí, al igual que pasa con el puesto de Cabeza, el título de Radiante solo lo puede disfrutar a un mismo tiempo una persona en toda la agrupación, aunque esta persona puede compartir el título con su compañero o compañera existencial, si quiere. Por ejemplo, al Cabeza de Xáng actual, Naihlwng IX, también se lo conoce como <b>Radiante Pfoom</b>, y tiene una compañera existencial conocida como la <b>Radiante Sirigidtia</b>.<br />
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Lo curioso del título de Radiante es que es <i>hereditario</i>. Esto significa que una persona sólo puede llegar a ser Radiante si alguien de su familia lo fue antes (y dejó de serlo), y si, además, no hay ninguna otra persona que tenga más derechos al título. Normalmente sólo hay unas pocas personas elegibles para futuro nuevo Radiante, y dichas personas gozan del título de <i>Celeste</i>. En el caso actual, los Celestes son hijos del Radiante y de la Radiante. También relacionado con estos títulos está el de <i>Etéreo</i>, que es el título que se otorga a los que fueron Radiantes y dejaron de serlo.<br />
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En Xáng los Radiantes gozan de gran popularidad. Todo el mundo los conoce y los respeta. Quienes tienen cápsula de corrientes de éter, a veces le adhieren pegatinas con la inscripción <i>"Rao rªg Naihlwng"</i>, que viene a querer decir <i>"¡Te queremos, Naihlwng!"</i>. No parece importarles que los Radiantes, Celestes y Etéreos tengan muchos más privilegios que ellos por el simple hecho de pertenecer a cierta familia. Por ejemplo, al igual que una persona normal (como yo) puede tener un clon en estado de maduración <b>esperando</b> durante algunos años antes de cada transmigración, el Radiante suele tener siempre seis o siete, de diferentes edades. Así, puede transmigrar más a menudo y tener siempre una apariencia similar, al no dejar nunca su cuerpo madurar demasiado. Los Radiantes también pueden disponer de cualquier corriente de éter de forma exclusiva cuando necesitan desplazarse, originando a veces enormes congestiones de tráfico con esto. La lista de privilegios es larga, pero mejor no sigo.<br />
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Por su parte, los Celestes tienen privilegios similares a los Radiantes, aunque en menor medida, mientras que los Etéreos conservan sólo privilegios básicos similares a los que, en otras agrupaciones, tienen los transmigradores ilustres. Los Etéreos no suelen hacer apariciones en público e intentan no influenciar en nada los asuntos relacionados con el nuevo Cabeza, así que suelen llevar existencias de retiro y sosiego. Aún así, sus imágenes siguen presentes en muchos planetas e incluso decoran estancias de viviendas xángianas. Sin duda el más popular es el <b>Etéreo Jull</b>, abuelo del Radiante Pfoom, y que fue en su día Cabeza de Xáng, Naihlwng V.<br />
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Pero bueno, a pesar de tener grandes privilegios, todas estas personas tienen también bastante poder, y lo bueno es que saben usar parte de este poder en beneficio de los demás habitantes de Xáng. Como por ejemplo, dándonos un mes de vacaciones, que siempre sienta muy bien. Cloonuwixñ y yo hemos aprovechado para salir del bullicioso cúmulo Grung, y en menos de tres días en cápsula nos hemos plantado en <b>el planeta Pªtya</b>, a unos doscientos pársec. No es el sitio más bello de Xáng, pero tiene ciertos ingredientes que, aunque los xángianos casi no los aprecian, los humanos siempre relacionamos con sitios paradisíacos: clima benigno, atmósfera limpia, océanos de agua templada, cocoteros (y otros frutales), playas acariciadas por olas mansas... Lástima que el turismo interestelar lo esté echando a perder. Otros planetas-paraíso en Xáng no están tan explotados todavía, pero están mucho más lejos.<br />
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Pensando en esto, me acordé de la desgracia que ocurrió 50 o 100 años atrás en uno de esos planetas-paraíso. Fue horrible. Mil veces peor que la Gran Catástrofe que acabó con la vida en Madre... <b>Una supernova estalló</b> fuera de los límites de la agrupación Xáng, pero el frente de radiación llegó a Xáng y fulminó decenas de planetas. Muchos de estos planetas estaban deshabitados, pero no todos. La devastación <b>pilló a todo el mundo por sorpresa</b>, ya que no hubo ningún aviso de que se acercaba el frente de radiación, lo cual sigue sorprendiéndome, ya que el frente tuvo que viajar meses tras la explosión para llegar a Xáng. ¿Nadie notó nada durante esos meses? De repente fue como volver a la época remota en la que los humanos tenían la superstición de que no se podía enviar información más rápido que lo que viaja la luz a través de éter estacionario. Vidas y existencias se evaporaron en una inmensa nube de plasma.<br />
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Entre las muchas víctimas del desastre de la supernova figuraba un nieto del Radiante Pfoom. Desapareció como uno más. Se volatilizó junto con su copia de seguridad, así que dejó de existir. Para algunos, esto fue un pequeño detalle más en una catástrofe sin precedentes, pero a otros les pareció especialmente triste; él era diferente, era mestizo de humano, y mucha gente lo quería, a pesar de que nunca podría haber llegado a ser Radiante. Su madre perdió el título de Celeste al enamorarse de un humano y ser su compañera existencial durante varias vidas en un planeta de la Unión Adler de Agrupaciones Estelares, en el sector 5. Ella era la primera de los Celestes, por tanto la más elegible para futura nueva Radiante, pero renunció a todo por amor.<br />
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Por si a alguien le interesa, he encontrado esta lista con los miembros de la familia del Radiante, ordenados por antigüedad, con sus peculiaridades:<br />
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<dl><dt>Radiante Pfoom:</dt><dd>Protector de las culturas xángianas antiguas, estudioso de las lenguas primitivas y de la música ancestral (como el <i>jazz</i>), promueve la solidaridad entre los planetas de la agrupación Xáng y apoya el desarrollo de nuevas técnicas de generación de energía.</dd><dt>Radiante Sirigidtia:</dt><dd>Símbolo de las madres xángianas, se preocupa por el buen uso de los recursos naturales, las plantaciones, la ganadería y la pesca, y siempre intenta proteger a los más desfavorecidos.</dd><dt>Ex-celeste Ulrªdtnia:</dt><dd>Experta en relaciones xángianas y humanas, muchos la consideran defensora de los sentimientos puros y de las causas imposibles desde que renunció a su título por amor a un humano, e incluso más aún desde que perdió a uno de sus hijos en la desgracia de la supernova.</dd><dt>Celeste Wxir:</dt><dd>Maestro en las artes de la guerra, especialista en guiado complejo de hipercápsulas, está siempre presente en toda muestra de poder militar y fomenta la producción de sistemas defensivos y ofensivos.</dd><dt>Celeste Sirinttia:</dt><dd>Defensora del conocimiento, estudiosa de lenguas modernas y protectora de las artes visuales y de las ciencias básicas, preside con honor convenciones y actos culturales y científicos. <i>[Nota de Andrómedo: Es cierto, siempre inaugura las conferencias de ciencia.]</i></dd><dt>Celeste Jullapfgnia:</dt><dd>Experta en tecnología, protectora de la música y de las ciencias aplicadas, promueve el desarrollo de nuevos materiales y suele presidir acontecimientos musicales.</dd></dl><br />
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Al releer esto me viene de nuevo a la cabeza una pregunta que me anda rondando desde el principio del capítulo... ¿Por qué el Radiante Pfoom ha llegado a sesenta transmigraciones? Por lo que tengo entendido, los anteriores Radiantes cedieron el título mucho antes. Y me temo que la respuesta es que a los xángianos no les gusta el futuro nuevo Radiante, y por eso el Radiante Pfoom sigue posponiendo una decisión que posiblemente originará conflictos en toda la agrupación. Sí, el problema es él, el <b>Celeste Wxir</b>, del que todos cuentan historias, y ninguna buena. Cuentan que tiene varias compañeras existenciales a la vez, a pesar de que la poligamia está muy mal vista en Xáng, y que trata a todas con gran soberbia. Cuentan que tiene copias de su cuerpo conservadas criogénicamente en muchos planetas para poder viajar por teletransmigración, ya que le aburren los viajes en cápsula ordinaria, y cuentan que dispone para ello de una hipercápsula particular con la que frecuentemente viola las normas de seguridad de trayectos hiperetéreos, pasando demasiado cerca de planetas habitados o incluso a escasa distancia del plano galáctico. También cuentan que cuando va a visitar a su padre se entretiene matando a alguno de sus perros y viendo cuánto tardan en clonarlo. Y cuentan que está impaciente por ser Cabeza de Xáng para poder declarar la guerra a alguna agrupación vecina. No puedo saber si estas historias son ciertas, pero el hecho de que las cuenten significa que no es muy popular. Sólo cae bien en las esferas militares. Por el contrario, la siguiente hija de los Radiantes, la <b>Celeste Sirinttia</b>, es una dama virtuosa y querida de todos. Es una opinión generalizada que ella debería ser la próxima Radiante, pero la ley dice que su hermano tiene más derechos al título que ella, por antigüedad. Aunque nadie quiera hablar del tema, a mí me parece que esto puede traer graves conflictos en el futuro.<br />
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Y si siguiera reflexionando, también me llamaría la atención que todos los miembros de la familia del Radiante tienen roles de género bien definidos (a pesar de que los xángianos en general son hermafroditas), incluso algunas características físicas indicadoras de género (no puedo dejar de pensar en los prominentes mostachos del Etéreo Jull). Razonando sobre esta línea, quizá concluiría que ninguno tiene, tampoco, rasgos de raza xángiana, y que, posiblemente, en realidad ninguno de ellos sea hermafrodita, porque su linaje haya tenido mezclas importantes con sangre draconiana. Es bien sabido que personas con ansias de poder abandonaron la agrupación Draco en la antigüedad en busca de las ventajas que los sistemas kapitalistas como el de Xáng les podían brindar, y algunos de ellos entablaron lazos estrechos con miembros de la familia de los Radiantes de entonces. Si concluyese que el mestizaje es la razón por la que el Radiante Pfoom y su familia tienen ese aspecto, quizá podría especular con la posibilidad de que <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/10/28/mestizaje">el problemilla genético que comenté hace unos años</a> se pueda dar entre ellos y, quién sabe, quizá me preguntaría si el Celeste Wxir no podría ser un... <i>W</i>. Pero, por supuesto, ni reflexionaré ni comentaré ni razonaré ni concluiré ni especularé ni me preguntaré nada sobre este tema, porque la difamación de Radiantes y Celestes en Xáng está penada con siete decapitaciones.<br />
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
	</author>
	<title>Llamadme loco, pero...</title>
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	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/11/21/llamadme-loco-pero"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/tornillos.jpg" class="fotoinicial" title="Pensaréis que he perdido algún tornillo, ¿verdad?" alt="Tornillos" /><b>Vida 33, años 11 y 12.</b> No vais a creer lo que he descubierto, diréis que estoy loco. Pero cuanto más lo pienso, más me convenzo de que es cierto. Ya sé que nadie ha conseguido demostrar la existencia de túneles temporales acausales, pero ¿me creeríais si os digo que he estado usando uno sin saberlo?<br /><br />Desde hace ya algún tiempo, me encuentro a menudo con nodos de información en la RIS que provienen de cierto planeta que no consigo identificar (extrañamente, en ninguna parte se indica el planeta de procedencia, ¡ni siquiera la agrupación, o el sector, a que pertenecen!). Parece un lugar extraño, como si fuera <b>un planeta aislado</b> del resto de la Galaxia, a pesar de estar conectado a la RIS. Sus habitantes, todos ellos humanos, aparentemente han olvidado las técnicas más básicas de continuación de la existencia y de transporte interestelar, y en la RIS intercambian información acerca de temas muy locales que yo nunca he oído mencionar antes. Y, a pesar de ser en apariencia una sociedad tan cerrada, en ese planeta se hablan decenas de idiomas diferentes, entre ellos el castyano y el inglch. Puede que un sitio aislado y retrógrado como éste carezca de interés para muchos, pero a mí <b>cada vez me intriga más</b>, no sólo porque cada vez son más los nodos de ese planeta que se agregan a mi árbol de rutas, sino también, y especialmente, desde que me di cuenta de que el nodo que utilizo para escribir mis memorias, llamado <a href="http://www.bitacoras.com" target="_blank">bitacoras.com</a>, está también alojado allí.<br />
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Pero hay otra cosa intrigante: es como si <b>el tiempo transcurriera mucho más despacio</b> en ese planeta. Cuando para mí transcurre un año, allí han pasado tan sólo unos cuantos días. Al principio pensé que, simplemente, puede que ese planeta tenga un periodo orbital muy largo. Pero después me di cuenta de que todas las actividades de la gente de allí llevan un ritmo realmente lento. Pensé que alguna irregularidad en el éter que nos separa estaba creando esa diferencia aparente entre su tiempo propio local y el nuestro, pero es imposible que una irregularidad tan pronunciada persista por tantos años. ¿Cómo, en algún lugar de la Galaxia, puede el tiempo transcurrir tan despacio? No me lo explico. Por otra parte, esta lentitud en el paso del tiempo explicaría por qué esas gentes no se preocupan por transmigrar, ya que sus vidas deben ser bastante largas de por sí.<br />
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Por si esto no fuera suficientemente insólito, de pronto descubrí que en ese planeta usan un formato de fecha que incluye un <b>contador de año oficial</b>, que es actualmente ¡mayor de dos mil! No me había dado cuenta durante todo este tiempo, pero lo podéis ver incluso aquí: al principio de mis capítulos aparece siempre un número "2005", que he deducido que es el contador de años. ¡Dos mil cinco! ¿Cómo es posible? La colonización de la Galaxia por parte de los humanos comenzó hace menos de dos mil años. Pero, además, como dije, en ese planeta el tiempo transcurre extremadamente lento, así que un año de allí es muchísimo más largo que un año en Xáng o en Jyna, lo cual significa que su contador de años oficiales tiene su origen en ¡hace más de cien mil años! Realmente debe ser una sociedad extraña para tomar el origen de su contador de años en un pasado tan remoto, pero no se me ocurre ninguna otra explicación razonable. ¿Acaso se trata de un planeta de otra galaxia? A estas alturas me espero cualquier cosa.<br />
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Pero después de reflexionar sobre el tema y hacer un poco de investigación, he llegado a una conclusión mucho más sorprendente: quizá ese planeta no esté desconectado de nuestra realidad en el espacio, sino <b>en el tiempo</b>. Quizá realmente sí existan los túneles temporales acausales, y quizá la RIS tenga algún nodo que conecta con épocas pasadas o futuras. Llamadme loco, pero primero esperad a que os cuente todo.<br />
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Como sabéis, actualmente el tamaño y la complejidad de la RIS galáctica (que aumentan cada día) no permiten la identificación en términos absolutos de un <i>nodo de información</i> individual, lo que hace necesarias las <i>rutas</i> o <i>cadenas de enlaces</i> para acceder a un nodo concreto. Cada nodo sólo está enlazado directamente con un número pequeño de nodos, por <i>jerarquía</i> o por <i>cercanía</i>; pero encadenando enlaces entre nodos cercanos, y subiendo y bajando en jerarquía, se puede acceder (en principio) a cualquier información de la RIS. Para acceder a un nodo lejano es especialmente útil enlazar por jerarquía: usando <i>nodos de entrada</i> o <i>portales</i>, se puede enlazar con sub-redes por sector galáctico, luego por agrupación estelar, por multisistema, sistema, planeta... En todo caso necesitamos conocer la ruta completa que enlaza nuestro nodo de conexión con el nodo deseado. Yo utilizo, como casi todo el mundo, un sistema llamado <i>árbol de rutas</i>, que almacena las cadenas de enlaces a nodos que he visitado ya y me da acceso a los siguientes nodos que tengan enlace directo con éstos por cercanía o jerarquía. Por lo tanto, examinando mi árbol de rutas, podría intentar deducir la situación del planeta misterioso, ¿verdad? Eso pensaba yo. Sin embargo, cuando me puse a explorar mi árbol de rutas, me encontré con que las cadenas con las que enlazo a esos nodos son increíblemente largas y tortuosas, y que me llevaría decenas de años descifrarlas. Así que me di por vencido y, casi casi, me olvidé del tema que me tenía intrigado.<br />
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Sin embargo, hace un par de años leí en uno de estos nodos inquietantes <a href="http://orsai.bitacoras.com/archives/000687.php" target="_blank">la historia de un hombre que se encontraba con un viajero temporal</a> que llegaba desde el futuro. Entonces fue cuando me puse a recordar los muchos <b>vanos intentos</b> de viajar en el tiempo que ha habido, y me vino a la memoria aquel científico que llegó a ser el máximo exponente de esa demencia transtemporal: el <b>Dr. Chronous</b>. Quizá no hayáis oído hablar de él o no lo recordéis, pero el Dr. Chronous fue todo un personaje a escala galáctica hace algunos cientos de años, y fue muy conocido no sólo por sus polémicas teorías nunca demostradas, sino también por sus muchas otras excentricidades, como coleccionar sus propios huesos de vidas anteriores, y, quizá más que nada, por ser el compañero existencial de la famosa cantante-diva Clarissa. Chronous dedicó más de diez vidas a investigar un hipotético medio de viajar en el tiempo, sin éxito, hasta que finalmente el comité de asignación de recursos le retiró la financiación, sugiriéndole que investigara en temas más útiles. Él se negó a suspender su investigación, y comenzó a canjear méritos personales a cambio de los costosos materiales que necesitaba en su laboratorio. Por supuesto, la historia no terminó bien; cuando el Dr. Chronous hubo acabado con todos sus méritos y los de Clarissa, perdió su estatus de transmigrador, al poco tiempo enloqueció, y al poco tiempo desapareció sin dejar rastro. Clarissa fue la principal sospechosa de la desaparición ya que él la había dejado sin nada, pero recuerdo que ella alegó que el Dr. Chronous "había conseguido su objetivo y había marchado en un viaje sólo de ida", pero que ella "esperaba que la contactase". Por falta de pruebas, Clarissa no fue penada, pero el escándalo terminó con su carrera artística.<br />
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Yo apenas tuve relación con el Dr. Chronous, aunque coincidí con él en alguna ocasión. La última vez, si no recuerdo mal, fue hace siete vidas (yo aún vivía en el sector 3), en un congreso sobre tendencias futuras en investigación científica. Él seguía defendiendo la idea de que era posible construir un túnel temporal acausal usando <i>éter inverso</i>, a pesar de que la comunidad científica ya había zanjado la cuestión tras quedar demostrado que cualquier estructura de éter inverso no podría sostenerse si era atravesada por materia densa. El Dr. Chronous, sin embargo, insistía en que sería posible usar el túnel para viajes en el tiempo <b>sólo de ida</b>, lo cual no parecía nada útil, y, también, aseguraba que el éter inverso podría usarse para transmitir información acausalmente en ambos sentidos, idea que tampoco fue bien recibida, en parte por las paradojas que conllevaba.<br />
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A pesar de recordar bastantes detalles acerca de él, me inquietó no poder recordar <b>el rostro</b> del Dr. Chronous. Si hubiera conservado registros de aquel congreso, seguramente tendría una imagen suya con la que refrescarme la memoria... Una especie de corazonada me llevó a contactar urgentemente a un ex-compañero que también había asistido a aquel evento, y, por suerte o por desgracia, a él no le costó mucho encontrar una imagen tomada entonces, y enviármela. Por supuesto, la imagen estaba en un formato que se quedó obsoleto hace doscientos años, pero en el centro del cúmulo Grung hay un planeta que tiene una oficina de formatos y protocolos en desuso, y para allí me fui. Cuando finalmente pude ver aquella imagen, me dio un vuelco el corazón. Ese rostro me era familiar. Esa mirada de escepticismo a todo salvo a sus propias palabras estaba grabada nítidamente en mi memoria. Me apresuré a contratar una cápsula <i>ta&#275;gzèe</i> porque quería contároslo cuanto antes, porque sé que <b>me llamaréis loco</b> pero me escucharéis de todas formas, mientras que, si lo cuento en el trabajo, me llamarán loco y me expulsarán, y si se lo cuento a Cloonuwixñ se pensará que estoy de broma. Y en esto estaba yo cuando una explosión inesperada por poco me hace perder una vida, junto con la imagen de Chronous y todos mis recuerdos de los últimos años, de los que aún no tengo copia de seguridad.<br />
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¡Por suerte todo se quedó en un susto! Pero entre unas cosas y otras no pude conectarme a mi bitácora en muchos meses. Pero ahora sí, por fin, os puedo mostrar la imagen del Dr. Chronous:<br />
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<img src="http://andromedo.bitacoras.com/graf/chronous.jpg" align="bottom" title="El Dr. Chronous y Andrómedo, en un congreso sobre tendencias futuras en investigación científica, hace siete vidas."/><br />
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Me imagino que este rostro no os dice nada. Pero en cuanto yo lo vi <b>comencé a atar cabos</b>. De pronto recordé aquel mensaje misterioso, cuyo remitente yo no conocía, que recibí hace unos cuarenta años. Decía algo así como "la constancia es la clave del éxito", e incluía una larguísima cadena de enlaces que conectaba un nodo común del sector 0 con un sitio llamado <a href="http://donjuan.bitacoras.com" target="_blank">donjuan.bitacoras.com</a>. Aunque sabía que no debería hacer algo así, agregué la cadena a mi árbol de rutas, y me encontré con un nodo de información sobre un loco llamado <a href="http://www.juandamaso.com" target="_blank">Juan Dámaso Miranda</a> que decía poder adivinar el futuro. Hasta ahora no me había dado cuenta de que ese loco no es otro más que el Dr. Chronous. Hasta ahora no me había parado a pensar que, desde el momento en que visité ese nodo, fue cuando mi árbol de rutas se empezó a llenar de información acerca de un planeta que no puede existir hoy en día en la Galaxia. Hasta ahora no podía ni siquiera imaginar que ese nodo es un <b>portal transtemporal</b> que conecta la RIS galáctica con... ¿alguien adivina con qué?... ¡con la primitiva red de datos del planeta Madre en la época pre-galáctica!<br />
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Llamadme loco, repito, ¡sí, llamádmelo!, pero cada vez me queda menos duda. No me queda duda de que ese nodo es un portal, ya que he probado a bloquear sólo ese nodo en mi árbol de rutas y, al hacerlo, pierdo la conexión con todos los demás nodos del planeta misterioso, ¡incluída mi bitácora!, así que todas esas rutas pasan por allí. No me queda duda de que no soy el único que usa ese portal sin saber con qué nos conecta, y, por tanto, muchos nodos del planeta misterioso posiblemente reciben regulares visitas de usuarios de la RIS, incluídos mutantes peligrosos. No me queda duda de que ese nodo ha sido creado por el infame Dr. Chronous, que allí se hace llamar Juan Dámaso Miranda. Por tanto no me queda duda de que ese nodo existe en el pasado o en el futuro, y que realmente Chronous tuvo éxito, como afirmaba Clarissa, y consiguió realizar el viaje sólo de ida y abrir un túnel temporal acausal con el que intercambiar información entre donde él se encuentra y la RIS actual. Si el túnel está siendo creado desde el otro extremo, es posible que se pierda la sincronía en nuestro extremo de forma permanente, y por eso nos parezca que el tiempo transcurre más despacio allí que aquí. Por último, ese lugar aislado y primitivo desde el que el Dr. Chronous opera no puede ser otro más que el planeta Madre en la antigüedad... Aún no sé qué es lo que pretende el Dr. Chronous, pero de lo demás no me quedan dudas.<br />
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Nada me incomoda más que la idea de la locura; es uno de los pocos transtornos que no se pueden curar hoy en día. La transmigración anticipada no sirve de nada si tus enlaces neuronales están ya torcidos. Y ya sé que pensáis que estoy loco porque digo haber conectado con el pasado. Si alguien del pasado está leyendo esto, también pensará que estoy loco. Pero no. Aunque todo esto es una locura, yo <b>no estoy loco</b>.<br />
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<b>UPDATE!!!</b> El nodo de información al que me refería más arriba ahora anuncia <a href="http://juandamaso.blogonovela.com/archivos/que_en_paz_descanses_papa.php">el fallecimiento de Don Juan Dámaso Miranda</a>. ¿Será verdad, o será otro truco del misterioso Dr. Chronous? Continuará...]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
	</author>
	<title>Mestizaje</title>
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	<modified>2005-10-28T17:08:45Z</modified>
	<issued>2005-10-28T17:08:45Z</issued>
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	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/10/28/mestizaje"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/sombras.jpg" class="fotoinicial" title="La mezcla de razas estelares diferentes sigue siendo tema tabú." alt="Sombra de dos personas" /><b>Vida 33, año 10.</b> Aunque no tengo hijos y soy partidario de la continuación de la existencia individual por medio de la clonación y la transmigración, también me atrae la idea de poder crear nuevos individuos. En esta Galaxia nuestra que ya ha visto de todo, cualquier nueva mezcla de genes es, sin embargo, siempre única.<br /><br />Ya sé que es tema tabú para muchos humanos, pero pienso que las mezclas de genes más interesantes son las que se dan entre personas de razas estelares diferentes: el mestizaje. No entiendo bien por qué, pero en muchos casos parece que <b>los mestizos</b> reúnen, e incluso acentúan, las cosas buenas de cada una de las dos razas que se mezclan. Por supuesto, hay excepciones desafortunadas a esta regla, como el caso de los W del planeta Minburia, de los que ni siquiera sé si me apetece hablar o no, pero por suerte son eso, excepciones.<br />
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Aunque las mezclas de humanos con xángianos son todavía poco frecuentes, en la agrupación Xáng hay, desde hace mucho tiempo, una fuerte tradición de mestizaje con personas originarias de la agrupación Draco. Los <b>draconianos</b> (que, aunque se llamen igual, no tienen ninguna relación con la mítica civilización, ya extinguida, de reptiles humanoides, sino que son simplemente personas de la agrupación Draco) llegaron a Xáng en las primeras épocas de migración interestelar, y los xángianos los acogieron bien, integrándolos en su sociedad. Por el contrario, los humanos siempre hemos sido bien recibidos, pero <b>con reservas</b>. La diferencia ha sido, posiblemente, que la raza draconiana y la raza xángiana tienen más similitudes. Los humanos somos algo diferentes, y quizá nos ven más amenazadores, con nuestra mayor estatura y tanto vello.<br />
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Quizá otra razón por la que los xángianos nos ven más diferentes sea porque ellos son hermafroditas y nosotros no. Los draconianos son un caso extraño, porque aunque <b>aparentan</b> ser hermafroditas en realidad no lo son. Simplemente, los draconianos macho y hembra son muy parecidos. Pero algo que creo que es determinante es que de la mezcla de un draconiano o una draconiana con un xángiano hermafrodita suele salir otro hermafrodita, mientras que el resultado de la mezcla entre humanos y xángianos son individuos con género claro, igual que los humanos. Por eso no nos debe extrañar que los draconianos se hayan podido integrar en la sociedad xángiana con más facilidad: son más parecidos, tanto a nuestros ojos como a los suyos. Pero los xángianos y los draconianos también tienen diferencias importantes en sus rasgos.<br />
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Como comenté <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/07/06/belleza_y_juventud">anteriormente</a>, los xángianos son de estatura ligeramente menor que la nuestra, con cuerpos normalmente más delgados, tienen pómulos altos, ojos almendrados, sus labios suelen ser algo más gruesos y contorneados que los nuestros y con cierta coloración natural, y tienen piel suave de tonos dorados, sin vello. Su forma de sonreír es bonita, y, en conjunto, los rasgos xángianos desprenden <b>belleza</b>. Los draconianos también son, en general, de baja estatura, muchas veces más delgados que los humanos, pero no siempre. También tienen pómulos altos y sus ojos son también almendrados, aunque normalmente más pequeños y hundidos que los de los xángianos. Además sus labios son finos e inexpresivos. Su piel no tiene tonos dorados sino que es mucho más pálida, aunque normalmente tampoco tienen vello. Muchos tienen dientes grandes y su sonrisa no resulta tan agradable. De hecho, cuando un draconiano tiene todas estas características muy acentuadas (los pómulos altos, los ojos pequeños, la piel pálida y la sonrisa de labios finos y dientes grandes), su imagen no resulta hermosa, sino más bien <b>cadavérica</b>. Pero hay de todo, por supuesto, y muchas otras personas de raza draconiana sí se igualan a los xángianos en cuanto a belleza y apariencia de juventud. Y también sus mestizos, que son muchos.<br />
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Es impresionante la cantidad de xángianos que tienen algún antepasado de Draco. El padre de Cloonuwixñ, sin ir más lejos, era de raza draconiana (por lo tanto no era hermafrodita). Yo no lo conocí... tristemente dejó de existir hace bastantes vidas por causa de una mala racha que le llevó a tener que elegir entre su propia transmigración y la de su familia. La madre de Cloonuwixñ sí es hermafrodita, y tiene, aparte de a Cloonuwixñ y su hermano, otro hijo secreto del que ella es el padre, y que por lo visto lleva una existencia problemática y aparece sólo de vez en cuando a pedir ayuda para financiar sus transmigraciones. Pero esto es confidencial, que quede claro.<br />
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La razón por la que algunos mestizos nacen hermafroditas y otros no, se puede entender con una base científica. Sólo hay que tener unos pocos conocimientos de una ciencia ancestral llamada <b>genética</b>. La genética se puede definir, de manera informal, como la ciencia que explica por qué te pareces a tu padre y, si no te pareces, por qué deberías. Como todos sabemos, nuestras características individuales están codificadas en nuestros genes. Lo que es impresionante es que el código es prácticamente el mismo en las diferentes razas estelares de seres evolucionados que existen en la Galaxia. Gracias a eso es posible el mestizaje, y también gracias a eso las técnicas de clonación son las mismas para todas las personas. Pero el porqué los genes funcionan igual en pobladores de regiones distantes de la Galaxia es todavía un misterio. Hay gente que piensa que nuestras razas fueron diseñadas de forma inteligente por algún ser superior (lo cual es poco creíble), otros sugieren que todos provenimos de una antigua raza común que pudo viajar por varios sistemas antes de perder la tecnología que lo permite (lo cual es bastante improbable), mientras que otra teoría, más científica a mi modo de ver, dice que existe un atractor matemático común en los procesos caóticos de evolución de las especies.<br />
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Sea por lo que sea, nuestros genomas son muy parecidos, y son las diferencias en los genes las que nos hacen diferentes. Por ejemplo, la parte donde está codificado el género: los llamados <b>cromosomas sexuales</b>. En los humanos, los cromosomas sexuales van de dos en dos, los hay de dos tipos, <i>X</i> e <i>Y</i>, y normalmente sólo se dan dos combinaciones, <i>XX</i> en las mujeres y <i>XY</i> en los hombres. Los xángianos tienen un tipo de cromosoma diferente, que se llama <i>Z</i>, que normalmente aparece de forma redundante en pares <i>ZZ</i>, y que es el cromosoma portador del hermafroditismo. Este cromosoma tiene carácter recesivo cuando se mezcla con cromosomas humanos, y en tamaño y forma es bastante similar al cromosoma humano <i>X</i>, así que en las combinaciones <i>ZX</i> y <i>ZY</i> actúa como lo haría el <i>X</i>. Por eso los mestizos humano-xángianos no conservan el hermafroditismo, aunque lo pueden transmitir a siguientes generaciones.<br />
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Los draconianos también tienen cromosomas sexuales específicos, que se denominan <i>U</i> y <i>V</i>. Para definir el género, el cromosoma <i>U</i> funciona como el <i>X</i> y el <i>V</i> como el <i>Y</i>, de manera que los draconianos macho suelen tener <i>UV</i> y las draconianas hembra <i>UU</i>. Sin embargo los <i>U</i> y <i>V</i> son muy parecidos entre sí en tamaño y forma, lo cual origina que los draconianos apenas tengan dimorfismo sexual, y, además, tanto el <i>U</i> como el <i>V</i> son recesivos cuando se mezclan con cromosomas humanos o xángianos, y en esos casos actúan como lo haría el <i>Z</i>. Esto explica por qué los mestizos draconiano-xángianos sí son hermafroditas.<br />
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El carácter recesivo de ambos cromosomas sexuales draconianos presenta un <b>conflicto</b>: el cromosoma <i>V</i> se puede transmitir a siguientes generaciones por medio de individuos mestizos hermafroditas, y hay cierta posibilidad de que, entre su descendencia, nazca un ser con una pareja de cromosomas <i>V</i>. Esta es una situación extraña, ya que la combinación <i>VV</i> difícilmente podría surgir en la descendencia de draconianos <i>UV</i> y draconianas <i>UU</i>, si no fuera por el mestizaje interestelar. Pero estos seres existen. Se les suele llamar de muchas maneras, casi todas ellas malsonantes, aunque la denominación científica es: <b>los W</b>. Mucha gente opina que estas personas son aberraciones, y no puedo estar más de acuerdo después de conocerlos, aunque esa misma gente suele usar esto para condenar el mestizaje en general, y con eso no estoy de acuerdo en absoluto; como dije al principio, los W son la excepción.<br />
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Pero bueno, al final ha salido el tema y no quisiera alterarme... ¡Pero es que les tengo una rabia! El problema es que existe un <b>planetucho</b> a las afueras del cúmulo Grung que, por alguna razón, está plagado de tipos W... Minburia se llama el inefable lugar. Para mi desgracia, el planeta en el que vivo (Intram) queda de camino entre el centro del cúmulo Grung y ese nido de maldad, y a menudo me veo compartiendo cápsulas colectivas con esos... individuos. Me estoy intentando contener, pero lo siento, objetivo no puedo ser, porque lo mío con los minburianos <b>sí es algo personal</b>. ¡Malditos minburianos con cara de pez! Pero ¿¿cómo se puede ser tan mezquinos, tan arrogantes, egoístas, tan... tan W?? No me lo explico, ¿es que no les importa nada nadie? Si no eres minburiano, por ellos ahí te puedes pudrir, y, si encima eres humano, con más razón. No os imagináis las calamidades que he pasado por culpa de esos malditos, especialmente los que pilotan las cápsulas colectivas y hacen subirse a un 30% más de personas de las que en realidad caben. No sabéis lo que es tirarse todo el trayecto, ¡un día entero!, desde el sistema Raxtewee hasta Intram, apretujado entre esos seres maleducados y egocéntricos. Ni cuántas veces no les dio la gana de parar cerca de mi planeta y me dejaron tirado en órbita casi fuera de mi sistema, esperando encontrar otra cápsula colectiva que me lleve de regreso, o a merced de mi ineficaz (¡y lento!) impulsor. ¡Pero serán...! ¡¡Argggghhh!! ¡No puedo seguir, ya me he puesto de los nervios, no me preguntéis más, no quiero hablar del tema! ¡Es culpa vuestra! ¡Hala, hasta otro año!]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
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	<title>Mis vidas en Intram</title>
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	<dc:subject>Personal</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/10/21/mis-vidas-en-intram"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/caracol.jpg" class="fotoinicial" title="A veces me gustaría poder llevar la casita a cuestas, cual caracol." alt="Caracol" /><b>Vida 33, año 9.</b> Cuando llegué a Xáng, hace más de dos vidas (unos ciento doce años xángianos), el planeta Intram me acogió con su ligeramente asfixiante humedad, su exuberante vegetación y sus algo perplejos habitantes, que aún a día de hoy no parecen muy acostumbrados a ver a un humano viviendo entre ellos.<br /><br />Lo que yo hice no es, para nada, habitual. A menudo hay quien me pregunta por qué me decidí a venir a la agrupación Xáng, al sector 6. Mis respuestas siempre son bellas y retóricas, llenas de detalles sobre las maravillas de Xáng y la amabilidad de sus gentes, e incluyen algún "me voy un momentín por las ramas y ahora vuelvo" o algún "qué monumentales son los cerros del planeta Úbeda". A pesar de estar llenas de sentido común, estas respuestas mías, en ocasiones, generan a su vez más dudas. Por ejemplo: habiendo tantos planetas interesantes en Xáng, con hermosas playas o con ciudades llenas de vida, y, además, teniendo yo mi lugar de trabajo cerca del centro del cúmulo Grung, ¿por qué he de vivir en <b>un planeta de las afueras</b>, que tiene poco más que selvas y mosquitos? Y claro... por muchas más ramas y cerros que le ponga a mis respuestas, me es difícil negar lo obvio. Sí. Lo confieso. Es por Cloonuwixñ.<br />
<br />
A pesar de las tendencias galactizadoras actuales, todavía es delicado hablar de ciertos <b>temas tabú</b> con determinadas personas. Uno de esos temas son las relaciones íntimas entre individuos de razas estelares diferentes. Por eso he de tener cuidado cuando hablo de mi relación con Cloonuwixñ, dependiendo de con quién hablo. Algunos podrían horrorizarse. Y además del problema racial, los nativos de Xáng tienen el problema añadido de no tener género claro, lo cual también genera prejuicios. Todavía hoy en día mucha gente piensa que una persona con género sólo debería relacionarse íntimamente con otra persona con género (hombre con hombre, mujer con mujer, u hombre con mujer), pero no con un hermafrodita. Por todo esto, todavía intento mantener nuestra relación en secreto. No solo por mí, también por Cloonuwixñ. Ya sé que suena irracional, pero ahora mismo no hay otro remedio. Por ahora, únicamente mi familia conoce nuestra historia:<br />
<br />
Nos conocimos en la agrupación Taurus. La compañía xángiana para la que trabaja, que se dedica al guiado de hipercápsulas, envía regularmente representantes a otras agrupaciones para supervisar los ajustes a los protocolos de guiado, y aquella vez le tocó a Cloonuwixñ ir a trabajar por un año a Taurus, mi agrupación natal. Hace ya <b>cinco vidas</b> de esto. Recuerdo cómo me impresionó su imagen, con ese cuerpo esbelto y de estatura más bien corta (y cuando digo "ese cuerpo" me refiero a <i>ése</i>, el que usa cuando va a trabajar al sector 3, mucho menos voluminoso que su cuerpo verdadero porque no le apasiona la comida del sector 3), vistiendo aquella especie de monopieza de algo parecido a cuero blanco, cerrada por delante, y ceñida a sus ambiguos contornos de hermafrodita. Su cabello negro, ni largo ni corto, liso pero no lacio, caía a ambos lados de sus pómulos altos, y con sus ojos almendrados me observaba con la curiosidad de quien ve de cerca, por primera vez, a alguien de otro planeta. Recuerdo cómo sonreía con timidez la primera vez que hablamos... No sé deciros cómo fue, no sé explicarme qué pasó... El caso es que algo nos unió, y mantuvimos contacto después de su regreso a Xáng. Gracias a la RIS, la distancia parecía unirnos en lugar de separarnos. Y cada vez que le pedían que fuera a trabajar a otro sector, Cloonuwixñ intentaba elegir ir a Taurus, y así tuvimos ocasión de encontrarnos de vez en cuando.<br />
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Cuando finalmente me trasladé a Xáng, elegí obviamente alojarme en Intram con Cloonuwixñ. De todas formas, lo cierto es que no es fácil para un humano que viene de fuera el <b>encontrar dónde alojarse</b>. La gente de aquí usa extrañísimos sistemas de privilegios sobre el terreno, que equiparan las superficies de sus planetas con pertenencias individuales, de forma que se pueden incluso comprar y vender, por trozos. ¡Es de locos! Pero, a pesar de haber dinero de por medio (que se supone que es algo igual para todos), resulta que si no eres xángiano, ya puedes olvidarte, tu dinero no sirve para comprar terreno. Como mucho, puedes pagar al propietario para poder usarlo temporalmente. En fin, que en el fondo tengo suerte de poder alojarme en el trocito del planeta Intram propiedad de Cloonuwixñ y su familia.<br />
<br />
Pero lo cierto es que este planeta <b>está lejos de todo</b>. Excepto, claro está, del Centro de Guiado de Hipercápsulas y Terminal de Teletransmigración del cúmulo Grung, situado en el planeta Danmung, que también está en las afueras y queda relativamente cerca de Intram. Y digo lo de "claro está", porque es ahí donde Cloonuwixñ trabaja. Pero yo, como decía, trabajo cerca del centro del cúmulo, a unos veinte pársec de distancia. Tardo entre uno y dos días en llegar allí, aunque bueno, eso ya lo he contado <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/06/23/como_pasa_el_tiempo">anteriormente</a> y no quisiera repetirme mucho. Por suerte, sólo trabajo unos diez días al mes y me queda tiempo para descansar, del cual intento dedicarle entre seis y ocho días al mes a reposo intensivo, conectado al saturador de radicales libres.<br />
<br />
Como sitio <b>para descansar</b>, Intram no está mal, es bastante tranquilo. La casa de Cloonuwixñ es la típica construcción mononivel de planta octogonal, con una estancia central a modo de distribuidor desde la cual se accede a las demás, y cubierta con segmentos de plano inclinado para evacuar las frecuentes lluvias. Alrededor de la casa hay jardines. Los jardines no es que sean inconmensurables (como los de <i>otras</i>), y, a decir verdad, están un poco descuidados, pero tienen algo que me encanta: los frutales... Hay papayas, granadas, mayomes, mangos y algo parecido a chirimoyas. A un costado de la casa hay un espacio para guardar la cápsula personal de Cloonuwixñ (yo no tengo). Luego, en la estancia que comunica los jardines con el distribuidor solemos dejar los impulsores magnéticos, ya que es costumbre en el sector 6 el no usar impulsor dentro de la casa, para evitar contaminantes. De todas formas, las distancias dentro de la casa no son tan grandes como para necesitar impulsor, así que los usamos únicamente para ir a otras partes del planeta.<br />
<br />
Por lo demás, la distribución dentro de la casa es <b>muy similar</b> a la de las casas de cualquier otra agrupación... hay estancias para el reposo intensivo, con sistemas de hiperventilación y saturadores de radicales libres (para regenerar las membranas celulares neuronales), una estancia con una UCB y otros sistemas de almacenaje y tratamiento de nutrientes, una estancia para la higiene personal... vamos, lo típico. La estancia que usamos para la higiene personal sí es algo diferente a lo que he visto en el sector 3, ya que aquí se le da mucha importancia al agua y siempre tenemos agua almacenada en una parte de esta estancia, mientras en el lado opuesto van cayendo chorros de agua a diferentes temperaturas, que termina cayendo al suelo y evacuándose finalmente por un orificio en el suelo mismo. Es una estancia agradable aunque muy húmeda. Otro detalle interesante de toda casa xángiana que se precie de serlo, son las representaciones de <b>jerarquía política y supersticiosa</b> presentes en el distribuidor y en la estancia de uso común (incluso en alguna estancia para el reposo intensivo), a modo de imágenes del Cabeza de Agrupación (el venerado Naihlwng IX), de su familia, de antiguos Cabezas de Agrupación, de personificaciones de fuerzas de la naturaleza, o de xángianos iluminados.<br />
<br />
En estos momentos <b>estoy solo</b> en la casa. Cloonuwixñ se ha tenido que ir de nuevo, por cuatro años, a trabajar al sector 3. Esta vez no ha ido a la agrupación Taurus, pero cerca, a un planeta de la agrupación Gallus. Su madre y su hermano vienen a veces desde el planeta Pªtya donde viven actualmente, porque les gusta pasar <b>su mes de vacaciones</b> en Intram (lo cual no deja de sorprenderme ya que el planeta en el que viven es destino típico de vacaciones) así que no estoy solo del todo. Además están los perros. Nunca había tenido perros cuando vivía en el sector 3, pero no está mal. Hacen mucha compañía y no cuesta casi nada clonarlos. La caja MENTE de un perro es minúscula y barata, y los clones de perro admiten la transmigración aún siendo muy cachorros. Y, en todo caso, no es muy importante usar una copia muy actualizada de sus enlaces neuronales: con que conserven memoria de cómo se llaman y de quién los mantiene, suele ser suficiente.<br />
<br />
Nosotros tenemos dos perros, bastante diferentes. Uno es grande y delgado, de color claro, macho, con orejas caídas y un poco feo, y se llama <b>Dog</b>. En realidad no es perro, pero es un animal xángiano que se le parece mucho. La otra es muy pequeña y un poco gordita, oscura, hembra, con orejas y boca grandes, es más cariñosa, y se llama <b>Tongdeng</b>. Ella sí es perra de verdad, de una raza supuestamente originaria del planeta Madre, llamada raza <i>xiwawa</i>. La misión de ambos perros es ponerse muy contentos cuando nos ven llegar a casa y armar mucho ruido cuando oyen pasar a alguien cerca, en impulsor. Ah, y también se ocupan de vigilar la presencia de alimañas. Para eso, y para otras cosas, se dividen el territorio, y mientras que Dog se ocupa de los jardines y controla las alimañas de tamaño medio (por ejemplo, serpientes), Tongdeng vigila el interior de la casa y caza cucarachas y cosas así.<br />
<br />
Entre unas cosas y otras, mis vidas en Intram tienen su parte buena y su parte no tan buena. Muchas veces me gustaría no tener que viajar casi dos días en cápsula y convoy todos los meses para ir a trabajar al sistema Raxtewee, pero sé que, si me pudiera alojar más cerca de mi trabajo, tendría que <b>renunciar</b> a muchas cosas: a una casa con varias estancias, al ambiente tranquilo de Intram, a los jardines y los frutales, a la sonrisa desmesurada de Tongdeng y, posiblemente, a ver a Cloonuwixñ todos los meses. La decisión no es fácil y por eso la llevo posponiendo más de cien años. Pero aún todo es posible. Os mantendré informados.]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
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	<title>Del Amor y otras Catástrofes</title>
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	<issued>2005-09-25T21:10:31Z</issued>
	<dc:subject>Reflexiones</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/09/25/del-amor-y-otras-catastrofes"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/rayos.jpg" class="fotoinicial" title="Las catástrofes sacuden sin previo aviso." alt="Relámpago" /><b>Vida 33, año 8.</b> Nos guste o no, en nuestras vidas se suceden las catástrofes, unas veces catástrofes pequeñas y otras veces Grandes Catástrofes; discontinuidades matemáticas impredecibles, inesperadas e inevitables (en ese orden), momentos después de los cuales nada vuelve a ser como antes.<br /><br />La razón por la cual ocurre una catástrofe, además, normalmente no es fácil de conocer, permanece oculta u olvidada. La mayor parte de las veces, lo último que nos preguntamos durante una catástrofe es por qué sucedió, lo que más nos preocupa es cómo sobrevivirla... Conocer el por qué nos ayudaría a intentar evitar catástrofes similares en el futuro, pero en esos momentos no nos podemos imaginar que pueda volver a ocurrir.<br />
<br />
La Gran Catástrofe que terminó con la vida en el planeta Madre fue, como toda catástrofe, impredecible. Sin embargo los habitantes de este planeta sabíamos que algo no iba bien.  Era como si algo estuviese desequilibrado desde hacía algunos cientos de años... Es difícil de explicar, pero había muchas cosas que por lo menos a mí me extrañaban: ¿por qué los océanos parecían querer invadir los continentes a cada poco? ¿eran verdad las leyendas sobre ciudades sumergidas? ¿por qué esas continuas lluvias? ¿por qué los terremotos?... Si es cierto que algo desequilibró el planeta, no consigo recordar qué pudo ser, ni he encontrado referencia alguna en los textos de historia. Quizá me equivoque, pero es como si el tema hubiera sido borrado a propósito de la memoria de la gente.<br />
<br />
En aquella época, el planeta Madre tenía por lo menos cuatro continentes habitados, que asomaban de entre los océanos que cubrían la mayor parte del planeta. Actualmente solo uno de estos continentes, Jyna, está habitado... Después de la Gran Catástrofe el planeta Madre nunca volvió a ser lo que era. Pero en realidad el planeta había perdido ya por aquel entonces toda su gloria del pasado y su renombre como cuna de la humanidad. Recuerdo que se respiraba cierto ambiente de decadencia. Quizá era porque la civilización humana se había extendido por media Galaxia y la cantidad de planetas habitables descubiertos, así como la calidad de éstos, dejaron a Madre en situación de inferioridad.<br />
<br />
A pesar de estar cubierta por océanos, la superficie de Madre es roca firme y sólida, tanto en los continentes como en los fondos oceánicos. Pero, como el corazón humano, bajo esa apariencia de solidez el planeta Madre esconde una tremenda fragilidad. De hecho es uno de esos planetas en los que la corteza no es más que una capa fina, rígida y quebradiza, que flota sobre materiales semi-sólidos. Los continentes en sí son trozos de corteza que continuamente se quiebran y se vuelven a juntar, como la costra de una herida eterna. Y estos trozos, piezas de un inmenso puzzle esférico, se mueven lentamente, unos respecto de los otros. Cuando dos trozos chocan, se produce un terremoto, y la tierra resuena como una campana.<br />
<br />
Este eterno movimiento de los continentes parecía guardar cierto equilibrio desde algunos millones de años atrás. ¿Qué lo desequilibró? Me gustaría averiguar qué fue. Sólo se me ocurre que algo modificó la distribución de peso alrededor del planeta, deformando la corteza y generando tensiones entre sus placas. Y al final ocurrió. Llegó el siguiente terremoto. El Grande. El esperado. Pero trajo consigo lo inesperado: el equilibrio del planeta se vino abajo.<br />
<br />
Simplemente, uno de los continentes se hundió. El océano se abrió para tragarse sus campos, sus ciudades, sus habitantes, y luego se cerró sobre él. Esto produjo la ola más gigantesca que ningún planeta ha presenciado hasta la fecha. La ola surcó el océano a velocidades increíbles, devastando todo a su paso, asolando las costas y reflejándose en ellas para regresar, con la misma furia, hacia el lugar de donde venía. Esta ola tardó más de un mes en apaciguarse; continuó propagándose, de este a oeste y de oeste a este, azotando los continentes y desestabilizando todos los ecosistemas, tanto terrestres como marítimos.<br />
<br />
Por supuesto, el planeta fue evacuado. A pesar de no haber antecedentes de algo así, se consiguió dar refugio de manera relativamente organizada, en otros planetas cercanos, a los escasos mil millones de habitantes. Pero, inevitablemente, atrás quedaron los que no tenían cápsula, los que no tenían ganas de escapar, o los que sentían que no podían abandonar Madre en un momento así. Intentaron refugiarse lejos de las costas, pero los vientos enloquecieron también. Los huracanes llevaban el océano allí donde las olas no llegaban.<br />
<br />
Muchas vidas se perdieron en la Gran Catástrofe, tanto vidas de efímeros como de transmigradores. Una de mis hermanas perdió la vida también. La copia de seguridad de sus enlaces neuronales databa de varios años antes, así que, cuando le contamos que el planeta Madre había sido destruído pero que ella no podía recordar nada, nos miraba con una mezcla única de incredulidad y horror. Se pensaba que era una broma de mal gusto. Para ella la Gran Catástrofe nunca ocurrió, porque no estaba entre sus recuerdos.<br />
<br />
Oí una vez que durante los procesos de transmigración realmente se pierden bastantes enlaces neuronales, pero que, como muchos de ellos son redundantes, esto no significa que se pierdan los recuerdos que contienen. Pero quizá esta pérdida deteriore otras estructuras cerebrales no tan conscientes, como las de los sentimientos, como la del amor. Esto explicaría por qué dos personas pueden ser compañeros existenciales inseparables en una vida, prometerse amor hasta el fin de los tiempos, y, sin embargo, convertirse casi en desconocidos tres o cuatro vidas más tarde. Aunque hay excepciones, toda catástrofe termina apaciguándose: no hay mal que dure cien años. De hecho, creo que pasaron menos de diez años antes de que decidiéramos regresar a Madre. Sabíamos que debíamos volver, era nuestra tierra y merecía ser repoblada.<br />
<br />
El panorama que nos encontramos no fue nada esperanzador sin embargo. Fangos hediondos cubrían los lugares en los que antes había selvas; los que fueran ríos de agua potable no llevaban más que lodo; el continente que se hundió, llamado hoy en día Nueva Atlantis, había resurgido del océano convertido en una llanura árida de sal; en otro de los continentes, Shara, los vientos habían extendido el desierto de costa a costa y no quedaba vida alguna... Solo en Jyna encontramos un rincón habitable, que había sobrevivido a la Catástrofe quizá gracias a ser el continente más grande o el único orientado de este a oeste y no de norte a sur... Allí fue donde nos establecimos. La repoblación de otros de los continentes habría sido posible, pero ¿para qué?, habiendo tantos planetas habitables a los que ir, no compensa trabajar en rehabilitarlos. Como dije al principio, toda catástrofe provoca que nada vuelve a ser como antes, pero también muchas veces somos nosotros los que no queremos volver a lo anterior.<br />
<br />
A pesar de no haber vivido allí todo el tiempo por motivos de trabajo, desde que repoblamos Jyna no me volví a separar del todo del planeta Madre, hasta que mi existencia se vio sacudida por una segunda Gran Catástrofe: me enamoré del sector 6, me enamoré de la agrupación Xáng, me enamoré de la belleza de sus tierras, de sus habitantes en general y de Cloonuwixñ en particular. Y abandoné Madre. Actualmente llevo ya en el sector 6 más de dos vidas. Pero la segunda vez que abandoné Madre no fue tan dolorosa, porque ahora, al menos, sé que regresaré. No sé cuándo será, pero sé que Jyna sigue ahí y que puede volver a ser un hogar para mí, en el futuro. Y esto es algo que daba por perdido después de la (primera) Gran Catástrofe. De entre los poquísimos registros que conservo de esa época, he rescatado un poema que escribí desde el exilio tras tener que evacuar Madre, y que refleja mi pesadumbre. Aquí os lo dejo:<br />
<br />
<blockquote>¡Gran Catástrofe!<br />
<br />
Llorando vengo del planeta Madre,<br />
donde no queda pájaro que vuele,<br />
ni pez que salte, ni perro que ladre.<br />
<br />
Pensar en tal horror tanto me duele,<br />
que por doler me duele hasta el aliento...<br />
¡Mi tierra muerta está, no hay quien la vele!<br />
<br />
Que la Galaxia escuche mi lamento:<br />
todo en lo que creía ha enloquecido,<br />
la tierra, luego el mar, y luego el viento.<br />
<br />
¿Quién puede retornarme lo perdido?<br />
¿Quién puede hacer mis vidas llevaderas?<br />
¿Quién va a curarme el corazón partido?<br />
<br />
Pasarán los milenios y las eras<br />
y seguiré añorando mi planeta,<br />
con sus otoños y sus primaveras.<br />
<br />
Anudada a la cola de un cometa,<br />
orbitará mi angustia sin destino,<br />
como perro sin chip, pez sin aleta,<br />
<br />
o pájaro sin plumas y sin trino.<br />
¡Regresa, tierra mía, a tu pasado<br />
de rosas, risas, arte, amor y vino!<br />
<br />
Te espero aquí, sobre el dolor sentado,<br />
buscando treguas para mi alma en guerra:<br />
yo nunca olvidaré cuanto me has dado,<br />
querida tierra Madre, madre Tierra.</blockquote><br />
]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
	</author>
	<title>Contemplando la Galaxia</title>
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	<modified>2005-09-08T15:30:09Z</modified>
	<issued>2005-09-08T15:30:09Z</issued>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/09/08/contemplando-la-galaxia"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/lagalaxia.jpg" class="fotoinicial" title="Imagen de la Galaxia, tomada por Gemini desde las Nubes Maggie." alt="La Galaxia"/><b>Vida 33, año 7.</b> El planeta en el que vivo actualmente, Intram, tiene un clima algo lluvioso, y muchas noches el cielo está nublado. Pero cuando no es así, me gusta salir a contemplar las estrellas. Es muy relajante. Rodeado por el tenue brillo de los astros, me siento como un punto diminuto en la Galaxia inmensa.<br /><br />Y mucho más cuando me paro a pensar que gran parte de las dos o tres mil estrellas que perlan el cielo nocturno de Intram son soles de sistemas vecinos (muchos de ellos sin planetas habitables), que se encuentran dentro de un radio relativamente pequeño. El resto del cúmulo Grung, del que el sol del planeta Intram forma parte (aunque en las afueras), se puede ver, algunas noches, como una zona del cielo con mayor concentración de estrellas. Sin embargo, normalmente no consigo identificar ninguna estrella concreta del centro del cúmulo, que está a veinte o treinta pársec de distancia (una vez creí distinguir la estrella Raxtewee, que es el sol que me ilumina en mi lugar de trabajo, pero no puedo estar seguro).<br />
<br />
Desde la dirección hacia el centro de Grung, puedo desviar la mirada ligeramente hacia la derecha e imaginarme que dispongo de un sistema de aumento de imagen poderosísimo y que consigo ver desde aquí el sol del planeta Madre, mi planeta natal, que se encuentra en esa dirección, pero a unos <b>diez mil</b> pársec... Desgraciadamente, es un sueño imposible... de las estrellas que contemplo de noche, poquísimas están realmente lejos —digamos, por ejemplo, en otro sector galáctico. Quizá menos de diez. Y son estrellas excepcionalmente brillantes.<br />
<br />
Así que las estrellas que se pueden ver desde Intram son casi todas estrellas vecinas, pero el resto de la Galaxia también se puede distinguir en el cielo, como una franja lechosa.<br />
<br />
Aunque en mis vidas me dedico a la ciencia, siempre me ha apasionado la galaxografía. Cuando tengo tiempo, me pongo a mirar mapas galácticos, recorriendo sobre ellos las estructuras espirales de la Galaxia, intentando imaginar cómo serán los lugares y las gentes de cada agrupación estelar. ¡Lástima que no tengo ocasión de viajar más frecuentemente! Tantos sectores que visitar, y tan poco tiempo... ni cien vidas bastarían.<br />
<br />
No sé si habéis visto alguna vez uno de estos mapas galácticos. En ellos se suele representar la Galaxia como un torbellino espiral luminoso lleno de nombres y símbolos, que no se parece en nada a la tenue franja lechosa que vemos de noche. Esto es porque los mapas se pintan <i>como si</i> la Galaxia se viera desde fuera. Pero ningún habitante de la Galaxia la ha podido ver jamás así, porque, para eso, primero habría que <b>salir de la Galaxia</b>. Eso sí, si existe vida inteligente en otras galaxias, posiblemente ellos sí puedan ver nuestra Galaxia como un disco plano surcado por estructuras espirales, de forma similar a como vemos nosotros otras galaxias.<br />
<br />
Pero recientemente, en un alarde de desarrollo tecnológico, se han obtenido <b>por fin</b> imágenes reales de la Galaxia vista desde fuera, y hemos podido comprobar que sí tiene el aspecto de torbellino que mencionaba. La imagen es preciosa y me permito incluírla aquí.<br />
<br />
<center><img src="http://andromedo.bitacoras.com/mapas/lagalaxia.jpg" lowsrc="http://andromedo.bitacoras.com/img/lagalaxia.jpg" border="0" height="400" width="400" align="bottom" title="Imagen de la Galaxia, tomada por Gemini desde las Nubes Maggie."/><br />
Imagen de la Galaxia, tomada por <i>Gemini</i> desde las Nubes Maggie. Cortesía del Observatorio Gemini, grupo GMOS.</center><br />
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¡Y nosotros que pensábamos que era imposible salir de la Galaxia! Aunque, desde luego, fácil no es. En primer lugar, viajar impulsándose a través de éter estacionario llevaría muchísimo tiempo (vidas y vidas), por lo que es irrealizable en la práctica. Esto es lo mismo que ocurre con los viajes de un sistema estelar a otro sistema cercano, pero, <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/07/19/el_eter_que_nos_une">como comenté anteriormente</a>, gracias a un grupo de inteligentísimos (y modestos) científicos de la antigüedad, podemos viajar en <b>cápsulas de corrientes de éter</b> en un tiempo razonable. Hoy en día todos los sistemas estelares habitados en la Galaxia están conectados entre sí por corrientes de éter, ya sean corrientes naturales o construidas artificialmente. Sin embargo <b>no existen corrientes de éter que salgan de la Galaxia</b>: ni corrientes naturales ni artificiales (ya que es prácticamente imposible construir corrientes artificiales cuando no se dispone de corrientes naturales previamente, como soporte).<br />
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La siguiente opción (de invención más moderna), la <b>hipercápsula</b>, a pesar de que disminuye bastante el tiempo de trayecto y de que no precisa de corrientes de éter, presenta serias limitaciones también. El principal problema de la hipercápsula es que pierde totalmente la conexión causal durante el trayecto. Sin conexión causal, la hipercápsula no puede recibir ni enviar información alguna: no puede, por ejemplo, recibir información acerca de posibles irregularidades en el éter, ni siquiera cuando está a punto de atravesarlas, y tampoco puede enviar información acerca de su posición. A consecuencia de esta pérdida de conexión causal:<ol><li>La trayectoria de la hipercápsula debe ser fijada de antemano y no se puede modificar durante el trayecto. Para fijar la trayectoria son necesarias estaciones de guiado <b>en ambos extremos</b>, tanto en el punto de salida como en el de llegada.</li><li>Es inevitable que la hipercápsula atraviese irregularidades en el éter. Solo algunos materiales especialmente resistentes pueden soportar esto, y la materia orgánica no está entre ellos. O sea, la hipercápsula <b>no puede llevar tripulación</b>.</li></ol><br />
Con estos detalles algo técnicos sólo quiero dejar claro lo difícil que ha sido idear un sistema de exploración no tripulado y auto-guiado para llegar hasta una de nuestras pequeñas galaxias satélite (conocidas como las Nubes Maggie —las galaxias suelen llevar nombres de mujer), a unos cincuenta mil pársec de distancia. Hizo falta un sistema de inteligencia artificial totalmente autónomo, que tomara todas las decisiones y fuera capaz de regresar tras la misión (única forma de recuperar conexión causal y así transmitirnos toda la información). Pero esto no era suficiente, porque una hipercápsula necesita de guiado externo. La solución fue enviar <b>dos</b> hipercápsulas gemelas, equiparlas de mini-estaciones de guiado y de sistemas generadores de finas corrientes temporales de éter (para mantener conexión causal entre ambas todo el tiempo), y dejar que cada hipercápsula guíe a la otra por tramos, alternándose. La técnica se ha denominado Guiado Mutuo de Operación Sucesiva (GMOS). El sistema de hipercápsulas gemelas se llamó <i>Gemini</i> y llevó a bordo varias herramientas de exploración, incluído un observatorio. De entre los resultados científicos de la misión sólo quiero destacar que <b>no se ha encontrado vida inteligente</b> en las Nubes Maggie, ¡ni siquiera planetas habitables! Y otro resultado interesante es la imagen de la Galaxia que he mostrado más arriba.<br />
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¡Lástima que el observatorio a bordo de <i>Gemini</i> solo pudiera tomar imágenes de resolución modesta! Estaría muy bien poder tomar fotos muy detalladas de toda la Galaxia desde fuera, y construir una especie de mapa interactivo con el que se pueda ampliar cualquier región a voluntad, y hasta el detalle que uno quiera. Así podría ver mi planeta natal cuando yo quisiera, o cualquier lugar de la Galaxia al que nunca he podido ir. Me temo que esto es, aún, ciencia-ficción...<br />
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<a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/08/30/mapa_de_la_galaxia"><img src="http://andromedo.bitacoras.com/mapas/sectores.jpg" align="right" hspace="10" title="Sectores galácticos" width=200 border=0></a>Pero mi afición por la galaxografía va a dejar de ser meramente contemplativa. Basándome en la imagen de la Galaxia, he decidido construir mis propios mapas, empezando por uno que explica cómo la Galaxia está dividida en sectores, y que podéis encontrar <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/08/30/mapa_de_la_galaxia">en este enlace</a>.<br />
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Así inauguro la nueva <a href="http://andromedo.bitacoras.com/categorias/mapas">Sección de mapas</a>, en la que intentaré ir añadiendo información acerca de los lugares mencionados en mi historia.<br clear="all">]]></content>
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	<author>
		<name>Andrómedo</name>
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	<title>Ponles sabor a tus vidas</title>
	<link rel="alternate" type="text/html" href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/08/23/ponles-sabor-a-tus-vidas" />
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	<modified>2005-08-23T20:34:19Z</modified>
	<issued>2005-08-23T20:34:19Z</issued>
	<dc:subject>Xáng</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/08/23/ponles-sabor-a-tus-vidas"><![CDATA[<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/guindillas.jpg" class="fotoinicial" title="Variedad de pimientillos picantes xángianos." alt="Círculo de guindillas"/><b>Vida 33, año 6.</b> Vengo con la boca en llamas y el estómago contento después de una sesión intensiva de comida xángiana. Es una pena que, con lo delgadito que me dieron mi nuevo cuerpo hace unos pocos años, ya lo estoy echando a perder. Como siga así, me van a empezar a llamar <i>el gordo galáctico</i>.<br /><br />A pesar de lo que añoro la comida del sector 3, he de admitir que la comida xángiana es bien sabrosa. Pero también... diferente... con muchos contrastes, y muy variada. El sector 6 tiene, en general, buena fama en lo referente a la gastronomía, y yo creo que la agrupación Xáng es el mejor ejemplo de todo el sector. A pesar de esto, los sabores xángianos no se han difundido apenas por muchas partes de la Galaxia; en la agrupación Taurus, por ejemplo, hay muy pocos planetas donde se pueda encontrar un restaurante xángiano. Por tanto es bastante probable que quien pueda estar leyendo esto no haya probado jamás un plato típico de estas tierras. Como es mi deseo daros a conocer Xáng y sus gentes, y, ya que saber lo que una persona come dice mucho sobre ella, os voy a contar qué comen los xángianos.<br />
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La idea es muy simple: en cada parte de la Galaxia se come lo que hay, ¿no? Y como en Xáng hay de todo, pues se come de todo. Y se come mucho. Como dije <a href="http://andromedo.bitacoras.com/archivos/2005/08/01/se_vende" target="_blank">hace un par de años</a>, comprar y vender son las actividades favoritas de los xángianos. Pero sin duda <b>comer</b> es la siguiente actividad favorita. Si combinamos ambas cosas, o sea, <b>comprar y vender comida</b>, la cosa alcanza tintes de auténtica devoción. Impresiona internarse en uno de los planetas-mercado que tanto abundan por aquí. La variedad de ingredientes que se pueden encontrar allí escapa mi precario entendimiento. Ingredientes provinientes del reino animal, del reino vegetal, del reino hongo, y de dos o tres reinos más que ni siquiera sé nombrar. Y, aparte de ingredientes crudos, también venden comida preparada. Entre el bullicio de personas comprando y vendiendo, el aroma de los condimentos y hierbas, y el colorido de las frutas exóticas, es fácil quedarse embriagado o hipnotizado, caminando sin rumbo por las callejas del planeta-mercado, sin recordar qué era lo que uno fue a comprar.<br />
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De todas formas, aunque es cierto que la cocina xángiana utiliza una enorme variedad de ingredientes, hay uno muy básico que siempre está presente, que es una especie de cereal nutritivo llamado <i>kháw</i> con el que se suelen acompañar todas las comidas. El <i>kháw</i> apenas si tiene sabor, por lo que el sabor suele estar concentrado en los demás platos.<br />
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La técnicas xángianas de preparación de los alimentos son también muy variadas, y han recibido numerosas influencias de otras partes del sector 6, como por ejemplo de la agrupación Shere y de la agrupación Draco: muchas combinaciones de condimentos, así como ciertas sopas espesas, recuerdan mucho a la comida sheriana, y el estilo draconiano en general se refleja en un incluso mayor gusto por lo extraño, en platos (que nunca he probado) como: "entresijos de <i>qüirg</i>" o "ensalada de medusa".<br />
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Pero lo que más me llama la atención es cómo la comida xángiana explora el sentido del gusto en toda su extensión. Es algo difícil de explicar, entre otras cosas porque los humanos siempre confundimos o mezclamos el sentido del gusto con el del olfato. Esto nos ocurre porque el olor de los alimentos siempre nos llega a la pituitaria <i>por dentro</i>, a través del paladar, mientras comemos. Pero el aroma y el sabor son dos cosas totalmente diferentes. Y para los humanos del sector 3 la gastronomía se basa, sobre todo, en jugar con los cientos de aromas que nuestro olfato puede identificar, pero usando sabores muy simples. Por ejemplo, si a la comida de mi planeta natal le quitas todos los aromas, sabe toda igual: o dulce o salada. Pero los xángianos plantean el tema de un modo diferente, quizá porque sus orificios nasales son algo mayores y su pituitaria está más abierta al exterior (o quizá está más cerrada al interior a través del paladar), pero lo cierto es que la comida xángiana juega tanto (o más) con combinaciones de los pocos sabores básicos que nuestra lengua detecta, como con la sintonía de los aromas.<br />
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Por si a alguno no le queda claro cómo diferenciar la idea de sabor y la de aroma, un truco es fijarse en que un aroma se puede oler antes de probar la comida, pero un sabor no: o sea, antes de probar una sopa uno puede oler si tiene cebolla, pollo, sulfium o madregrosca, pero hasta que no la pruebe no sabrá si está demasiado salada, sosa, o picante.<br />
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Los sabores básicos son muy pocos, lo cual también nos puede hacer preguntarnos cómo es posible conseguir tanta variedad con algo tan simple. Pero lo mismo ocurre cuando se mezclan colores básicos en las proporciones adecuadas para conseguir una tonalidad concreta que resulte hermosa. Los xángianos pueden detectar siete sabores básicos en lugar de los seis que detectamos los humanos: además de dulce, salado, agrio, picante, amargo y umamio, tienen otro sabor básico que llaman <i>shued</i> (no me preguntéis cómo es el <i>shued</i>, porque a mí no me sabe a nada). Así que las posibles combinaciones son incluso más variadas que en el ejemplo de los colores básicos (que son sólo tres). De todas formas, dos de estos siete sabores básicos, el amargo y el <i>shued</i>, no son del agrado de los xángianos, y raramente se incluyen en la comida, a excepción de en platos muy concretos que contienen la advertencia en el nombre, como "verdura amarga" o "sopa <i>shued</i>". Los otros cinco sabores suelen aparecer, combinados en mayor o menor proporción, en todos los platos.<br />
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Al principio cuesta acostumbrarse a esta <b>mezcla de sabores</b>. Y también cuesta acostumbrarse a que todo tenga, en mayor o menor proporción, algo de picante, sabor al que muchos humanos no estamos del todo habituados. A veces pienso que la lengua de los nativos de Xáng es menos sensible al picante que la mía, porque algunos platos que ellos comen de la manera más normal, pican a rabiar. Pero al final uno se acostumbra a todas estas cosas. Ahora bien, conociendo a los xángianos un poco mejor, me he dado cuenta de que, igual que nosotros nos terminamos acostumbrando a su comida, ellos <b>jamás</b> se podrían acostumbrar a nuestra comida. Tan sólo prueba a preparar un plato típico de tu planeta y dárselo a un xángiano, y verás a lo que me refiero. Nuestros <b>sabores simples</b> les dejan confundidos, se quedan intentando decidir si al plato le falta algo o le sobra algo... se les escapa una ligera mueca :-s y luego normalmente no dicen nada, porque son muy educados. Pero si les pides que sean sinceros, seguramente te dirán, por ejemplo, "está demasiado salado"... Igualmente, si les das a probar tu dulce favorito te dirán "está demasiado dulce". Tú pensarás "claro que está dulce, en eso consiste, ¿no?", pero entonces ten en cuenta que su "está demasiado dulce" significa, en realidad, "está demasiado <b>poco</b> salado-agrio-picante-umamio", no es que le sobre un sabor, es que le faltan los otros cuatro. Por otra parte, también puede ocurrir que se quejen de que tu comida es demasiado <i>shued</i>, porque quizá alguno de los ingredientes que usamos es horriblemente <i>shued</i> y nosotros ni nos damos cuenta...<br />
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Podría hablaros de la comida xángiana párrafos y párrafos, pero sé que, al final, las palabras no son más que palabras, y que sólo experimentando se llega al verdadero conocimiento. Así que os dejo aquí una receta para que los que nunca hayan tenido la ocasión puedan probar un plato típico de Xáng. Yo casi nunca cocino, pero me consta que éste es uno de los platos más sencillos de preparar, a la vez que bastante representativo del gusto de estas gentes. Es un ejemplo de plato en el que intervienen los cinco sabores básicos en proporciones libres, que quien lo cocine puede fijar a su gusto, y que también puede corregir a su gusto quien lo coma. Pensando en mis compatriotas de Jyna, he adaptado la receta original a ingredientes de allá.<br />
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<a name="receta"><strong><em>Kháw frito con sulfium:</em></strong></a><br />
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<strong><em>Ingredientes</em></strong> (para 4 personas):<img src="http://andromedo.bitacoras.com/img/khawfrito.jpg" align="right" title="Kháw frito con sulfium."/><br />
2 cucharadas de aceite de origen vegetal o equivalente<br />
1 diente de ajo, picado<br />
1 taza de sulfium troceado<br />
3 tazas de <i>kháw</i> cocido<br />
2 <i>foang</i> lipo-protéicos<br />
2 cucharadas de azúcar<br />
2 cucharadas de salsa <i>zee'îw</i><br />
1 cebolleta picada<br />
1/4 taza de esencia de <i>bpla</i><br />
5 pimientillos picantes xángianos<br />
1 tomate en rodajas<br />
1/2 taza de pepino en rodajas<br />
4 <i>ma:naw</i><br />
pimienta blanca molida<br />
un poquito de perejil.<br />
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<strong><em>Nota introductoria:</em></strong><br />
La base de esta receta es el <i>kháw</i>, que tiene que cocerse previamente (mejor si es del día anterior), pero que no debe estar demasiado cocido. Es importante usar <i>kháw</i> traído de la agrupación Xáng, preferiblemente del tipo <i>hoam ma:li</i>, pero si probáis a cambiarlo por otro cereal de vuestro planeta, ya me contaréis cómo queda. La forma de cocer el <i>kháw</i> suele venir explicada en el paquete, pero básicamente consiste en mantenerlo en agua a la temperatura de ebullición durante unos minutos (se puede usar cualquier agua, no necesariamente agua destilada, con tal de que no contenga elementos tóxicos; no es necesario añadirle sal ni ningún otro sabor).<br />
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Para preparar el <i>kháw frito</i> se debe disponer de un recipiente cóncavo hecho de algún material que conduzca bien el calor y no sufra alteraciones moleculares importantes hasta, al menos, la temperatura de ebullición del aceite. También es necesaria una fuente de calor constante inocuo (la tradicional llama de hidrógeno es una buena opción).<br />
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<strong><em>Preparación:</em></strong><br />
Calentar el recipiente con el aceite. Añadir el ajo y dejar que se empiece a dorar, entonces añadir el sulfium. El sulfium, como todos los demás ingredientes, se debe preparar en trozos que se puedan comer sin necesidad de partirlos más; la idea es poder comer el <i>kháw frito</i> sin interrupciones, por lo que también aconsejo no utilizar las partes del sulfium que no nos guste comer, para no tener que estar después apartando pezuñitas o branquias.<br />
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Cuando el sulfium esté hecho, añadir los <i>foang</i> lipo-protéicos (pueden sustituirse por huevos de gallina batidos) y revolver hasta que cuajen, pero que no se hagan demasiado. Añadir el <i>kháw</i> cocido y seguir cocinando unos 3 minutos. Incorporar el elemento dulce (por ejemplo azúcar) y el salado y umamio (la salsa <i>zee'îw</i>, que se puede sustituir por algún derivado de semillas fermentadas, como salsa de soja). Freir un poco más hasta que la mezcla esté bien caliente, y añadir la cebolleta. Mezclar, y apartar de la fuente de calor constante inocuo. Servir el <i>kháw frito</i> espolvoreado de pimienta blanca molida.<br />
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Es responsabilidad de los comensales el añadir el elemento agrio y el elemento picante, y de corregir de salado, a su gusto, para lo cual deben disponer de unos <i>ma:naw</i> en trozos (o algún otro elemento agrio no artificial, por ejemplo cítricos tipo lima) y de alguna salsa salada y picante, que típicamente será esencia de <i>bpla</i> a la que se le han añadido unos pimientillos picantes en trocitos.<br />
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En cuanto a la presentación, es bueno introducir contrastes; como el <i>kháw frito</i> tiene mucho sabor pero poca apariencia, lo ideal es decorar con algo más vistoso pero insípido, como rodajas de tomate y pepino. Como toque final, el perejil, como diría Karguilñano.]]></content>
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